Kamala en México: anécdota u oportunidad

Para nuestro país resulta clave hacer de esta visita el punto de partida de una nueva etapa de la relación bilateral y evitar que sea un mero hecho anecdótico

Kamala en México: anécdota u oportunidad
Daniel Rosado Méndez / Columna Invitada / Opinión El Heraldo de México

Un día después de la jornada electoral, la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, realiza una visita de trabajo a México con el fin de avanzar en las conversaciones en materia de migración y desarrollo regional, cooperación frente a la pandemia y reactivación económica.

Para México resulta clave hacer de esta visita el punto de partida de una nueva etapa de la relación bilateral y evitar que resulte en un mero hecho anecdótico, como para muchos fue la visita del presidente López Obrador a Washington hace un año. Aquí algunas consideraciones sobre cómo lograrlo:

En primer lugar, gran parte del éxito de esta visita y de la conducción de la relación bilateral depende de que México sepa alinear sus objetivos con la agenda de la administración Biden-Harris. Hay temas de gran tensión como la política energética de México y la lucha contra el cambio climático que pretende abanderar el presidente Biden, pero también áreas de coincidencia como la cooperación para el desarrollo con Centroamérica.

Es de esperarse que gran parte del discurso de Harris esté enfocado al “llamado a la acción” que anunció el pasado 27 de mayo para que el sector privado se una al esfuerzo de promover la inversión en el Triángulo Norte, al cual se han sumado empresas, organizaciones e instituciones como Microsoft, el Foro Económico Mundial o la escuela de salud pública de la Universidad de Harvard.

En segundo lugar, los resultados deben traducirse en entregables concretos. No basta con el anuncio de buenas intenciones o con la promesa de seguir avanzando en el diálogo. Si se confirmó la visita, son de esperarse acuerdos tangibles a presentar, montos definidos de recursos a comprometer y mecanismos para darle seguimiento.

En tercer lugar, la visita representa una oportunidad estratégica para reencauzar la relación bilateral a la concertación por la vía institucionalizada. La Primera Reunión de la Comisión de Libre Comercio del T-MEC celebrada el pasado 18 de mayo es un paso acertado en esa dirección, pero que no es suficiente.

Es necesario reactivar o replantear mecanismos como el Diálogo Económico de Alto Nivel, el Foro Bilateral México Estados Unidos sobre Educación Superior, Innovación e Investigación o el Consejo Mexicano-Estadounidense para el Emprendimiento y la Innovación.

Es claro que para el gobierno mexicano fue funcional apostar por relaciones personales sobre institucionales durante la administración de Trump. Sin embargo, esta fórmula será mucho menos efectiva con el gobierno de Biden.

Finalmente, es imperativo reconstruir el diálogo y la cooperación en seguridad. El caso Cienfuegos y la posterior reforma a la Ley de Seguridad Nacional para regular la presencia de agentes extranjeros son sin duda ejemplos del desgaste y deterioro de la relación. Si bien no se anuncia en la agenda, la visita previa del director de la CIA a México nos permite suponer que será un tema presente en la visita de Harris.

En la cancillería está la capacidad técnica. En quienes toman las decisiones políticas la voluntad para lograrlo.

POR DANIEL ROSADO MÉNDEZ

ASOCIADO DEL PROGRAMA DE JÓVENES DEL COMEXI

@DANIEL_ROSADO

MAAZ


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