Winston Smith en México

“Si el líder dice de tal evento esto no ocurrió, pues no ocurrió. Si dice que dos y dos son cinco, pues dos y dos son cinco.” Orwell, 1984.

Winston Smith en México
Adriana Sarur / La Encerrona / Opinión El Heraldo de México

El ensayista inglés Eric Arthur Blair, mejor conocido por su seudónimo como George Orwell, quien para más de alguno fue el mejor escritor británico del siglo XX, escribió en una de sus obras más famosas, 1984, una distopía futurista donde los gobiernos se asumían y fungían como paternalistas a ultranza, donde cada acción de la ciudadanía era vigilada por las autoridades, donde incluso existía una “policía del pensamiento”, un ministerio del amor, un misterio de la verdad, un partido político único, hasta un lenguaje creado para la represión y opresión del pueblo, manipulación de toda la información disponible.

Imposible olvidar a su protagonista Smith y a su amada, Julia, quien era parte del complejo Estado celador. ¿Qué pasaría si Winston Smith y Julia vivieran en el México actual? ¿Qué diferencias encontrarían a su “natal” Londres? Nada sustancial. Un líder supremo en el gobierno, un partido único (de facto, al menos es lo que Morena piensa), “abrazos y no balazos”, un instituto para “devolverle al pueblo lo robado”, un lenguaje basado en frases y dichos, un constante adoctrinamiento y ahora, una ley donde le requieren a la ciudadanía sus datos biométricos para el uso de la telefonía.

Es que hace un par de días el pleno del Senado aprobó la reforma de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, proveniente de la Cámara de Diputados, con 54 votos a favor, 49 en contra y 10 abstenciones, en lo general, y con 56 a favor, 52 en contra y 7 abstenciones, para generar un padrón con los datos biométricos de los usuarios de teléfonos celulares “con el objetivo de combatir los delitos que son cometidos a través del uso de teléfonos celulares, se aprobó reformar la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, para crear el Padrón Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil”. Es decir, se aprobó una ley para que quienes contratemos una línea telefónica, tengamos que dar nuestra huella dactilar, reconocimiento facial, tono de voz, etc., con la finalidad de “protegernos”.

Lo anterior abre una ventana muy peligrosa para la ciudadanía, puesto que nuestros datos personales estarán en manos del gobierno y de los dueños de las compañías de telefonía móvil. Y, en un país donde la corrupción es una de las mayores problemáticas, con esto se podrá combinar con el problema más grande del país, la inseguridad. Por lo que el objetivo esencial de esta reforma podría ser contraproducente en todos los sentidos. Ya que gracias a esto, el crimen organizado podría obtener absolutamente toda la información de la ciudadanía para cometer sus fechorías, como desfalcos financieros, extorsión y/o secuestros.

Por otro lado, también podríamos caer en esta distopía que escribió Orwell, donde el gobierno sabrá cualquier acción, movimiento o pensamiento de la sociedad, propio de naciones con regímenes autoritarios. Pues con la aprobación de esta reforma de ley, México entrará en la nada honrosa lista de 17 países, como China, Afganistán, Arabia Saudita, Nigeria, Uganda o Venezuela, donde ya está vigente la recabación de datos biométricos para toda la sociedad. No debemos permitir volvernos Smith o Julia, no debemos permitir un autoritarismo rampante y la voluntad de un solo hombre. El gobierno de la 4T ha socavado incesantemente las instituciones, las leyes y ahora también a la ciudadanía.

POR ADRIANA SARUR
ADRIANASARUR@HOTMAIL.COM
@ASARUR

dza


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