DE LEYENDA

Veinte veintiuno

El regreso de las actividades deportivas marcó un hecho histórico

OPINIÓN

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Gustavo Meouchi / De Leyenda / Opinión El Heraldo de México

El 2021 fue un gran año deportivo. Sin duda, lo mejor fue el regreso del público a muchos estadios; es innegable lo triste que fue ver unos Juegos Olímpicos sin aficionados, o partidos de Champions League con las gradas vacías.

Hace un par de días escuché que años atrás, cuando un equipo de americano estaba pasando por su peor momento y los aficionados no iban a su estadio, el dueño mandó poner butacas de colores para que, a la distancia, al menos pareciera que había una masa de gente ahí, vestidos de forma distinta. Quizá en otro momento la anécdota me hubiera parecido graciosa y ya, hoy siento mucha empatía con ese equipo y ese dueño. Todos hemos podido vivir algo que teóricamente sabíamos: el deporte profesional sin afición no existiría, mucho más allá del impacto económico o de la construcción de una industria del entretenimiento, los fans les dan sentido a los espectáculos deportivos.

¡Enhorabuena, campeón!, ¡muchos triunfos más!

2021 nos trajo grandes sorpresas a nivel local. En el mismo año, en dos torneos consecutivos, Cruz Azul y Atlas rompieron sus respectivas maldiciones, logrando coronarse en la liga mexicana de futbol. No es relevante sacar el cálculo de probabilidades, lo importante es ver tanta felicidad en dos aficiones tan castigadas por años y años.

A nivel internacional, a mi parecer, el acontecimiento que más destacó fue la renuncia al all around olímpico de la gimnasta estadounidense Simone Biles. Sé que es un hecho controversial, que parece más un triunfo personal que deportivo, pero trajo a la mesa una conversación que no se estaba teniendo, en un momento en el que la salud mental de una gran parte de la población mundial está siendo afectada. Al menos para mí, la victoria se encuentra en recordarnos que los atletas, héroes la mayor parte del tiempo, son humanos y tienen tanto derecho como nosotros a quebrarse y fallar.

El triunfo de Italia sobre Inglaterra en la Eurocopa no me pareció tan sorpresivo. Son dos equipos que siempre han sido contendientes y favoritos, pero lo que sí llama la atención es la terrible reacción de algunos aficionados ingleses, que se fueron con todo contra dos jóvenes jugadores de la Selección de la Rosa por haber fallado los penaltis decisivos en aquella final. Es preocupante ver cómo las muestras de racismo y violencia se siguen presentando, pese a los esfuerzos y lo mucho que creemos haber avanzado. No tengo claro cómo, pero sí que eso debe desaparecer y ojalá encontremos la solución pronto. Es posible que la clave se encuentre en el hecho de que estamos construyendo sociedades enojadas y divididas.

El triunfo del Chelsea en la Champions League nos enseñó que siempre será más importante la labor de equipo que la suma de estrellas en una plantilla; Thomas Tuchel le mostró al mundo que se gana con sacrificio y talento, y encontró en N’Golo Kantè su mejor ejemplo.

La expectativa Xavi

Messi obtuvo su séptimo Balón de Oro. A pesar de la polémica en algunos sectores, creo que nadie nunca podría decir, seriamente, que alguien es mejor que él para jugar este deporte y la entrega virtual que el argentino le hizo a Lewandowski diciéndole que él merecía el de 2020 fue, para mí, sublime.

El Atlético de Madrid ganó la liga española y el “Cholo” Simeone confirmó porque es uno de los mejores técnicos de la década. Con un estilo que a pocos gusta, el argentino logró conseguir resultados casi agónicos y convenció a la plantilla de que con disciplina táctica y talento se puede triunfar.

Como siempre lo he dicho, el deporte no es sólo deporte, es un gran maestro, que nos enseña que en la vida hay alegrías y tristezas. La justicia no siempre impera, a veces triunfa la determinación y otras pierde quien menos lo merece; el deporte nos enseña qué hay seres humanos extraordinarios, que también sufren depresión o ansiedad, y que algunas veces también se vale tirar la toalla. Pero lo que cada año aprendemos de este gran maestro, es que la vida sigue, a pesar de los obstáculos o la tristeza o la decepción; la vida sigue y no se detiene, jamás. Veremos qué nos trae 2022, muy feliz año a todas y a todos.

   

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