Pensar, reflexionar y actuar con arquitectura

Para explicar el oficio, es importante entenderlo como experiencia y fenómeno, antes que como un objeto

Pensar, reflexionar y actuar con arquitectura
LUIS GORDOA Escuela de Artes Plásticas. Foto: Cortesía Mauricio Rocha.

La arquitectura, en mi investigación y propuesta, busca el difícil acto de pasar desapercibida, debe ser la acción de recorrerla, los tránsitos y vivencias en ella la que, al final, reivindiquen su existencia, que la obra crezca en la medida que se habite. También debe ser un recipiente que permita y tolere la huella de quien la viva, que sea tolerante e inteligente en su estructura conceptual para ser cómplice con la cultura para la que fue proyectada.

Los arquitectos debemos tener la sensibilidad de estudiar y reconocer esta fuerza, leer y entender las preexistencias con las que nos encontramos y hacer un trabajo de acupuntura urbana donde nuestras intervenciones sean sensibles y tengan un lenguaje que generen una dinámica nueva que ayude a revolucionar en complicidad con la comunidad, nuevas experiencias que dignifiquen y mejoren las maneras de vivir la ciudad.

Para explicar el oficio, es importante hablar primero de la manera de entender la arquitectura como experiencia y fenómeno, antes que, como un objeto, es decir lo intangible, eso que no está en la forma, y que es un resultado. Es un trabajo de reflexión, que tiene que ver con la capacidad de armar un cuerpo de pensamiento que te da la oportunidad de entender por qué haces lo que haces. Ese ejercicio es lo que te lleva a investigar las posibilidades de transformar el espacio, la luz.

RAFAEL GAMO. Estudio Iturbide. | Foto:Cortesía Mauricio Rocha

En el proceso de diseño siempre partes de un programa y éste tiende complejizarse en la medida en que le das vueltas, no sólo en el pensamiento, sino a base de croquis, maquetas y diálogos sobre lo que te toque resolver. Los dibujos son como un mantra: dibujas y redibujas, buscando que los espacios se confinen para resolver las experiencias que la arquitectura debe proponer; y en esa tensión y contención de espacios, de relación con el paisaje; sobre las experiencias y recorridos de quien habita el sitio se revelan las posibilidades; el azar, ya que las experiencias no son lineales.

Por dónde decide caminar alguien y qué decide hacer en un espacio es circunstancial, lo peor que pueden hacer los arquitectos es tratar de determinarlo. Se debe dar un abanico de alternativas que permita enriquecer la experiencia de quien lo habita. En ese proceso descubres que estos recorridos te fueron llevando a resultados insospechados, que probablemente el cliente no te pidió. Es como un tejido. Es una serie de capas que vas resolviendo o descubriendo y que, al hacer más compleja la reflexión, hacen de ese toda una sorpresa.

La arquitectura propone espacio. Se debe buscar darle la misma importancia a una construcción de arquitectura efímera a partir de materiales reciclados hasta edificios den el sentido tradicional con diferentes programas, en diferentes lugares. El reto es comprobar que la suma de todas estas acciones confirma una misma manera de actuar y transformar para lograr atmósferas donde la experiencia de vivirlas dignifique a quien las experimenta y habitan.

Por Mauricio Rocha

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