Columna Invitada

La importancia de la Diplomacia Cultural

La cultura no sólo suaviza tensiones, sino que también fortalece las relaciones bilaterales a largo plazo

La importancia de la Diplomacia Cultural
Arturo Morell / Columna invitada / El Heraldo de México Foto: Especial

La diplomacia cultural es una herramienta fundamental en las relaciones internacionales. Más allá de las negociaciones políticas y los tratados comerciales, es una vía para posicionar identidades y construir puentes, espacios de diálogo y de reflexión mediante el intercambio de valores, tradiciones, arte y costumbres, contribuyendo contundentemente al desarrollo sostenible, a la resolución de conflictos y sobre todo, a la construcción de paz.

Esta diplomacia tiene el potencial de eliminar barreras ideológicas ayudando a generar un mundo más incluyente y respetuoso. En un contexto globalizado donde los conflictos generan tensiones, el intercambio cultural se convierte en un medio eficaz para superar diferencias, prejuicios y estereotipos.

En este mundo interconectado, la diplomacia cultural adquiere una relevancia especial, ya que a través de las plataformas digitales, las culturas nacionales pueden proyectarse a escala global, aunque también enfrentan el reto de competir con otros discursos y narrativas.

No solo los países, sino también los gobiernos locales y  en especial las ciudades, deben asumir la responsabilidad de promover su riqueza cultural de manera auténtica y estratégica. La globalización no debe verse como una amenaza para las identidades locales, sino como una oportunidad para enriquecerlas y promoverlas.

La diplomacia cultural no es un lujo o complemento de la política exterior, es un eje esencial en la construcción de relaciones internacionales basadas en el respeto mutuo demostrando que tenemos más similitudes que diferencias, por lo que es crucial invertir en programas que fortalezcan los lazos entre países, gobiernos y ciudades.

Hoy más que nunca, es indispensable repensar la diplomacia cultural como una vía para enfrentar los desafíos globales del siglo XXI. En un mundo donde la polarización y los conflictos  están en aumento, ésta se presenta como un medio para construir puentes, transformar realidades y promover la paz.

La cultura no sólo suaviza tensiones, sino que también fortalece las relaciones bilaterales a largo plazo por lo que se requiere de mayor inversión en programas culturales y un enfoque estratégico más sólido para alinear sus actividades con los objetivos diplomáticos de cada país y de cada ciudad. El desarrollo de alianzas público-privadas, el aprovechamiento de plataformas digitales y la colaboración con organizaciones internacionales pueden potenciar los esfuerzos.

En definitiva, la diplomacia cultural es pilar esencial de la política exterior y una herramienta poderosa para resolver conflictos y fortalecer relaciones internacionales. Al promover el entendimiento mutuo y resaltar el valor universal de la cultura, los países, gobiernos y ciudades pueden posicionarse globalmente y crecer.

En un mundo marcado por diferencias políticas y crecientes desafíos, la diplomacia es una vía para construir un futuro más pacífico, cooperativo, armónico y empático.

ARTURO MORELL

COLABORADOR

@ARTUROMORELL

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