UNA CHAIRA EN EL HERALDO

Tantita madre

Después se comenzó a hablar de una ruta en el Estado de México igualmente peligrosa y mortífera para las mujeres

OPINIÓN

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Fernanda Tapia / Una Chaira en El Heraldo / Opinión El Heraldo de MéxicoCréditos: Especial

¿Cómo están? Ojalá hayan tenido a quien festejar el 10. Con eso de que cada vez hay más amátridas… uno ya no sabe. Sin embargo, cuántas madres en nuestro país conmemoraron su día buscando a aquellos y aquellas que les arrebataron de las manos.

Me tocó estar con el equipo del Heraldo en la Marcha de la Dignidad ese 10 de mayo ahí en el Angel de la Independencia. Algunos dirán que “fueron muy poquitas las personas que ahí se reunieron”, sin embargo, el dolor era mucho. Nomás imagínese: ya suman 90,000 desaparecidos según algunos, otros aseguran que son prácticamente los 100,000.

Recuerdo cuando con azoro hablábamos de las muertas de Juárez; el gran periodista Víctor Ronquillo en aquellas épocas hizo lo impensable: se aventó a ir a grabar al desierto a las madres afligidas, a las jóvenes amigas confundidas y a unas autoridades muy perdidas. Sus reportajes le atrajeron muchas amenazas y hasta la animadversión de amigos suyos quienes seguramente tenían “otra línea”.

Otro gran periodista (quién por cierto se nos adelantó) Sergio González Rodríguez con su libro Huesos en el Desierto, pisó juanetes de gente muy importante. Después se comenzó a hablar de una ruta en el Estado de México igualmente peligrosa y mortífera para las mujeres. De pronto ya era todo el país y tras la llamada “guerra contra el narco”, hombres y mujeres desaparecían a pasto.

Sin embargo, las madres nunca se han rendido y salen armadas de lo que pueden, porque ni equipo poseen: un palo, una varilla, si acaso un pico prestado por los vecinos. Ellas ahí están buscando a donde sea que les dan el pitazo. De hecho, la primera fosa enoooooorme, se descubrió así: un 10 de mayo en el que seguramente algún halconcito o algún sicario consternado por la tristeza de las mujeres del Colectivo Solecito, se atrevió a enviarles con un chavalillo el papel arrancado de un cuaderno, donde se marcaba el lugar de los entierros clandestinos.

Así comenzaron a escarbar ese grupo de mujeres. Luego otras y otras y así en todos los estados del país. El asesinado periodista Javier Valdez, bautizó a un grupo de ellas allá en Culiacán como Rastreadoras. Porque finalmente es lo que hacían! Ellas dependen de la buena voluntad de alguien que les dé una pista y a veces tienen que sufrir las amenazas del crimen organizado por mucho que ellas les aseguren que no buscan venganza, ya nada más quieren un cuerpo para darle sepultura y poder ir a rezarle. Imagínense que según los datos oficiales ha habido solo 39 sentenciados de estos 90,000 casos sin resolver. 39 a los que por fin se hizo justicia. Podemos imaginar que algo no está funcionando desde hace mucho tiempo en la impartición de justicia, ¿no creen?

En las muertas de Juárez por ejemplo, dos chicas desaparecieron al mismo tiempo, se les practicaron las autopsias y las vistieron con la ropa contraria… por lo que una familia veló y enterró a una hija que no era suya. Se dieron cuenta hasta que realizaron el ADN de la otra. La mamá de Rubí detuvo a Javier Duarte en pleno paseo y jaloneándolo de la camisa le soltó: “usted está aquí disfrutando y nosotras buscando a nuestras hijas”. Otra mujer fue a reconocer el cuerpo de su hijo en Morelos, sin embargo, no se lo entregaron y después se dió cuenta que ya lo habían enterrado en una fosa clandestina de la propia Fiscalía del Estado.

Fue todo un lío abrir esa fosa que curiosamente no era de los malandros. Actualmente se cuenta con una comisión que según las expertas tardó más de 15 años en conformarse. Los sexenios pasados no admitían el problema, y en este curiosamente 2 días después de haberse armado la remamabaramba con la reforma electoral en la Cámara, la moción para la creación del Centro Nacional de Identificación Humana, se aprobó en las dos cámaras por unanimidad y en un tiempo récord!!!

Y ahora la mesa directiva del Senado firmó un punto de acuerdo para enviar un exhorto a la Secretaría de Hacienda para que otorgue los recursos necesarios para su correcta operación. Está por demás contarles que no solo estas mujeres no cuentan ni con botas, ni guantes de protección, sino que además siempre van en contra de la corriente.

Por ejemplo, en Veracruz, en la época de Javier Duarte, se levantaron muchos registros de ADN para algún día ser comparados con las víctimas. Todo este registro y estas muestras se perdieron. A veces ellas descubren un entierro y cuando llegan la fiscalía local desentierran sólo un cuerpo volviendo a tapar la fosa y dejando dentro otros tres o cuatro sin exhumar. Por eso no pueden distraerse. Por eso deben de hacer marcaje personal a los funcionarios que deberían de estar haciendo su trabajo. El que ellas realizan.

Así que ayer, estando presente en esa marcha frente al Angel de la Independencia era imposible quedar indiferente al dolor desgarrador de tantas madres que siguen sin encontrar el sentido de un 10 de mayo, sin justicia.

POR FERNANDA TAPIA
DENUNCIAS@FERNANDATAPIA.COM 
@TAPIAFERNANDA

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