Migración, otra vez

Bush efectivamente trató de buscar solución al problema migratorio y durante sus primeros meses de gobierno hubo esperanzas de un arreglo

Migración, otra vez
José Carreño Figueras / Desde Afuera / Opinión El Heraldo de México

Un nuevo intento de reforma migratoria en los Estados Unidos enfrenta a fuerzas políticas tan opuestas como representativas; los demócratas, que ven en el tema un conveniente acceso a minorías en crecimiento y los republicanos, que lo usan como bandera para unificar a una base nativista.

La inmigración es una de las grandes polémicas estadounidenses y una que desafía todo intento de arreglo.

En la primera década del siglo XXI, el presidente de EU, el republicano George W. Bush, lanzó una iniciativa de reforma migratoria para tratar de resolver un problema creciente.

Bush, que se definía como un "conservador compasivo", logró un considerable apoyo de votantes latinos, gracias tanto a su acercamiento personal y familiar hacia la minoría hispana, como a la promesa de tratar de resolver el problema migratorio. 

Difícilmente pudiera encontrarse alguien más republicano que Bush, hijo de un expresidente y nieto de un senador del mismo partido, o un tema más polémico, ante fuerzas tan disímbolas como cuestiones raciales y nativismo, consideraciones económicas, temas de ley y orden y hasta de justicia social.

Bush efectivamente trató de buscar solución al problema migratorio y durante sus primeros meses de gobierno hubo esperanzas de un arreglo con la participación de México.

Pero esos esfuerzos fueron frustrados en buena parte por el impacto de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 y su secuela política.

Y para sorpresa de nadie, el principal grupo opuesto fue el Partido Republicano, convertido desde los años 70 en vocero de un nativismo con ribetes de racismo. Fue el mismo partido el que se opuso y evitó la reforma migratoria propuesta por el demócrata Barack Obama, que fue compelido a crear por decreto el programa de Soñadores, para ayudar a los hijos de indocumentados que llegaron a EU de la mano de sus padres.

Luego de la reelección de Obama en 2012, el Comité Nacional Republicano ordenó un estudio sobre su situación electoral. El reporte recomendó que ante los cambios demográficos que enfrentaba EU y la creciente fuerza de grupos étnicos como latinos y asiáticos, el Partido Republicano debería convertirse en abanderado de la reforma migratoria. "Si no lo hacemos, el atractivo de nuestro Partido continuará encogiéndose a sólo a sus votantes duros".

Pero en las elecciones de 2016, el brutal mensaje de los grupos nativistas retomó fuerza, bajo la bandera un Donald Trump que calificó a los migrantes indocumentados como asesinos o violadores y promovió la construcción de una barda en la frontera con México, amén de que luego, en 2019, amenazó al gobierno mexicano con sanciones comerciales para que usara fuerza militar para detener la llegada de caravanas de migrantes centroamericanos.

Ahora el demócrata Joe Biden hace un nuevo esfuerzo por la reforma migratoria y apela otra vez a la lógica y la conveniencia.

Pero... 

Por JOSÉ CARREÑO FIGUERAS.
JOSE.CARRENO@ELHERALDODEMEXICO.COM 
@CARRENOJOSE1

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