EEUU y China: una nueva "guerra fría"

Para los estadounidenses, China es la mayor amenaza a su actual hegemonía mundial

EEUU y China: una nueva "guerra fría"
José Carreño Figueras / Desde Afuera / Opinión El Heraldo de México

La "guerra fría 2.0" ha comenzado y el campo de batalla está más en el comercio, la economía, la geopolítica y la tecnología que en conflictos armados, directos o indirectos, que ciertamente pueden ocurrir.

El hecho es que se trata de un conflicto singular, conformado más por la competencia de marcas y de preferencias comerciales o el logro de concesiones mineras que por el respaldo a movimientos armados.

Para los estadounidenses, China es la mayor amenaza a su actual hegemonía mundial.

De entrada porque, de acuerdo con las proyecciones, para fines de la actual década, la economía china podría desplazar a la de Estados Unidos como la más grande del mundo.

Y eso quiere decir también una creciente influencia financiera y una competencia comercial en ascenso, que como suele ocurrir en el caso de las potencias, busca traducirse también en un juego de influencias políticas y necesidades militares.

Después de todo, la nación que aspire a ser dominante necesita tener proveedores seguros y líneas de comunicación eficientes que garanticen un flujo comercial constante y sin obstáculos de mercancías y materias primas.

Y ciertamente eso implica juegos de influencia geopolítica y económica que no excluyen la necesidad de exhibiciones de poderío militar.

Ese conjunto de necesidades llevó a los Estados Unidos a la convicción de que era necesario controlar las rutas marítimas y poner la libertad de navegación del mundo bajo la responsabilidad de su armada.

Esa misma necesidad es la que ahora lleva a China a ampliar su flota marítima y tratar de asegurar su entorno geopolítico, tanto a través de reivindicaciones de soberanía con ribetes imperialistas como del establecimiento de bases navales de aprovisionamiento cada vez más lejos de sus costas.

La visión incluye también la masiva y fascinante iniciativa de la nueva Ruta de la Seda, de China a Europa, con sus derivaciones marina y extracontinentales.

Pero esa creciente declaración de interés choca necesariamente con la influencia del actual hegemón, que difícilmente va a aceptar ser desplazado de su lugar de privilegio y ya lo ha hecho saber.

Uno y otro tienen aliados que de grado o por fuerza respaldan sus posturas. Para China, el principal es Rusia, una nación rica en recursos naturales y potencia militar por derecho propio, con intereses económicos y geopolíticos que en algunos casos se complementan y en otros se traslapan.

Los Estados Unidos tienen como aliados principales a los países europeos, parte como resultado de vínculos originados durante la primera "Guerra Fría" con el bloque socialista entre 1948 y 1990, y parte por la desconfianza despertada tradicionalmente por Rusia junto a la creciente influencia china.

Y hay que agregar una dimensión político-ideológica alrededor del papel del gobierno en la democracia que, sin embargo, parece menor respecto a las preferencias económicas y comerciales involucradas.

Por JOSÉ CARREÑO FIGUERAS.
JOSE.CARRENO@ELHERALDODEMEXICO.COM 
@CARRENOJOSE1

avh 


Compartir