Resiliencia en las obras

Actualmente, ya existen las herramientas que mitigan los costos que están asociados por impactos en la infraestructura causados por fenómenos meteorológicos

Resiliencia en las obras
Úrsula Carreño/ Tiempos de Infraestructura/ Opinión El Heraldo de México

El pasado mes de febrero, varias ciudades en el estado de Texas (Estados Unidos) fueron víctimas de una de las oleadas de frío más intensas de las últimas décadas.

Este violento fenómeno conllevó a que el operador, en dicho estado, perdiera el control del suministro de la energía eléctrica, generando prolongados lapsos (incluso de días) sin dicho insumo, afectando directamente a millones de hogares, comercios e infraestructura productiva.

En esta experiencia, ¿quién hubiera logrado imaginar, que, en Texas, las temperaturas descenderían hasta -11 grados centígrados cuando, en promedio, en febrero, éstas se ubicaban alrededor de los 10 grados centígrados?

Sin duda, dicho evento podría tener una correlación positiva con el “Cambio Climático”; en ese sentido, la respuesta podría ser, hace 20 años, lo que probablemente nadie lo hubiera imaginado; hoy, es una historia completamente diferente y, difícilmente, nos sorprende.

Lamentablemente, mucha de la infraestructura pública no está en condiciones para enfrentar el “Cambio Climático”.

A manera de ejemplo, retomemos el caso del estado de Texas; en su mayoría, éste cuenta con su propia red de electricidad denominada y operada por el “Consejo de Confiabilidad Eléctrica” (ERCOT, por sus siglas en inglés).

Sin embargo, dicha red no es capaz de operar en condiciones extremas dado que, gran parte de la infraestructura se construyó hace más de 50 años y, obviamente, no ha contado con una adecuada modernización y oportuno mantenimiento, lo cual, ha dificultado su resiliencia ante los efectos del denominado “Cambio Climático”.

Ahora bien, es importante señalar que ERCOT no cubre todo el territorio del estado; aquellas regiones que presentan una red eléctrica distinta, mucho más moderna y resiliente, no se vieron afectadas, como es el caso específico de la ciudad de El Paso, Texas.

Dicho ejemplo permite evaluar las consecuencias de una escasa inversión en infraestructura resiliente.

Recientemente, en nuestro país, el coordinador general del Servicio Meteorológico Nacional comunicó que la temperatura en México se incrementó en 1.4 grados en 2020, en comparación con 0.98 grados del resto del mundo; explicó que, la razón principal, es el calentamiento global y, en particular, el calentamiento diferencial.

Entonces, nos preguntamos, ¿realmente nuestra infraestructura se encuentra preparada para enfrentar estos eventos? Me parece que no.

Así como he comentado en artículos anteriores, que la inversión en infraestructura es necesaria para detonar el crecimiento económico y reducir las brechas de desigualdad social en el país, considero que debemos incluir en dichos recursos el análisis del impacto del “Cambio Climático” y diseñar infraestructura resiliente.

La infraestructura resiliente debe ser capaz de afrontar los adversos e inminentes cambios de la temperatura (olas intensas de calor y frío), así como otros fenómenos meteorológicos, reduciendo las probabilidades de un mal funcionamiento y, por lo tanto, evitando, en su gran mayoría, costos disruptivos.

Actualmente, existen herramientas que mitigan los costos asociados por impactos en la infraestructura causados por fenómenos meteorológicos; el aseguramiento de la infraestructura es un ejemplo; sin embargo, éste, por lo general, no tiene una cobertura total, es muy caro y, por lo tanto, no todos los estados y municipios lo adquieren.

Si en la planeación de infraestructura se incluyeran modelos que permitieran medir los riesgos por cambio climático, muy probablemente el costo de los seguros sería menor y, entonces, accesible a todos.

Cada vez vamos a experimentar con mayor frecuencia sucesos meteorológicos como el de Texas; por lo cual, considero necesaria una planeación para nueva infraestructura pública y modernización para la vigente, donde se consideren los efectos del “Cambio Climático”.

Esto es, una infraestructura adaptativa y resiliente, lo que, en el mediano y largo plazo, se traducirá en menores costos para el Estado y, por tanto, mayores beneficios para nosotros los mexicanos.

Úrsula Carreño Colorado
Socia fundadora de Duomo Brunell, S.C.
@ursucarreno

jram


Compartir