La otra pandemia

Es igual que ésta. Nos afecta a todos, se contagia y sí, provoca la muerte. Se llama machismo y misoginia, y es cierto, nos infectó a todos

La otra pandemia
María del Mar Barrientos / Molti Diversi/ Opinión El Heraldo de México

Les presento la “otra pandemia”, la que siempre ha existido y de la que a veces nos olvidamos. La que por muchos años hemos sufrido y no se ha encontrado la cura.  No distingue condición social, económica, ni racial. No importa la edad, nacionalidad ni condición. La otra pandemia nos invadió hace mucho, nos dejó mudos, y es hasta ahora que se encontró la vacuna; salir, gritar y denunciar.

La habíamos dejado a un lado, pero este 8 de marzo resurgió el recordatorio que nos dice que todos estamos infectados.

La otra pandemia se llama machismo y misoginia y sí, nos está matando. Es por esto que aunque no todas podamos salir, muchas se manifestaron a su manera este día de la mujer. Varios mexicanos apoyaron el movimiento, ya sea desde sus casas, a través de redes sociales o siendo parte de fundaciones y diferentes iniciativas en las que mostramos nuestra inconformidad sobre lo que se ha normalizado y debería de ser penado.

El “Palacio de Hierro”, como muchos le dijeron al Palacio Nacional, por su eterna muralla, con la que pretendieron defender el edificio, sirvió como lienzo para las inconformes, quienes a pesar de la pandemia encontraron la forma de manifestarse y de mostrar sus ideas. A través de escritos, pinturas, proyectores, mensajes, pancartas, grafitis y demás.

Este 8 de marzo fue icónico e histórico, no sólo porque las mujeres se manifestaron, sino porque el mundo ya sabía de lo que somos capaces. No es casualidad que en las propiedades de los que han sido acusados de abuso sexual hayan puesto enormes y altísimas vallas de madera para protegerse, o resguardar sus casas. A diferencia del año pasado, en éste marzo, México ya sabía de lo que éramos capaces.

Y aunque la manifestación no es asunto nuevo, sí lo es la actitud de las mujeres, posterior a la pandemia de COVID-19, en donde varias han denunciado abusos, y donde se han mostrado más fuertes y más valientes que nunca. El miedo ha terminado, y los gritos de denuncia se han convertido en la vacuna de esta espantosa pandemia.

Una vacuna que lleva una dosis de justicia, de igualdad, de paz y de verdad. Que aunque este remedio no curó la enfermedad, es cierto que tranquiliza al que fue infectado por esta pandemia, le da una cura de esperanza y una ilusión de libertad.

Esta es la otra pandemia, la que si infectó a todos, que en nadie ha sido “asintomática” y que todos hemos tenido secuelas. La que por más que pase el tiempo, detectamos miedo de volvernos a infectar, ya que el virus anda suelto, en nuestras casas, en las calles, en nuestro trabajo, o incluso en nuestra propia familia. Pánico es lo que tenemos por el miedo diario de que nos pase algo. Puede ser que con el COVID-19 algunos hombres hayan sentido lo mismo que nosotras; temor, estrés, miedo y pánico a que les pase algo, que en cualquier lugar se puedan infectar, que la pandemia ande por doquier y sí, que puedan morir. Tal vez eso pudiera parecerse tan sólo un poquito a lo que sienten las mujeres todos los días.

¿La cura real? Faltará demasiado tiempo, muchos años y un sinfín de generaciones erradicar esta pandemia.

POR MARÍA DEL MAR BARRIENTOS
MARIMAR.BARRIENTOS@ELHERALDODEMEXICO.COM
@MARIMARBAT

avh 


Compartir