Presidente ni de la ley ni del orden

Donald Trump está acuartelado con un equipo legal, analizando escenarios, como el de perdonarse a sí mismo

Presidente ni de la ley ni del orden
Alejandra Martínez / Columna invitada / Opinión El Heraldo de México

El Presidente de la ley y el orden le espera una larga lista de imputaciones. La incitación a sus seguidores a impedir la certificación del triunfo del demócrata Joe Biden que terminó con la toma del Capitolio y cinco muertes, tendrá consecuencias.

A menos de dos semanas de que deje el cargo, Donald Trump ha demostrado que aún es capaz de hacer mucho daño a su país y que sus intereses personales están por encima de los de la nación. El pasado miércoles, previo a la ratificación de la victoria de Biden en el Congreso, Trump realizó un mitin en el que le puso fuego a la pólvora, “nunca nos rendiremos, nunca concederemos… vamos a detener el robo”, declaró el magnate que, durante semanas insistió en que es víctima de un fraude y que junto a su equipo de abogados alimentaron una serie de teorías conspiracionistas poco creíbles que involucran a la Fundación Clinton, George Soros y al fallecido Hugo Chávez.

Y así, sin pruebas, grupos de extrema derecha como QAnon y Proud Boys creen que pederastas satánicos se apoderaron del sistema y actúan contra el aún mandatario. A estos fanáticos irracionales que viajaron a Washington Trump les dijo: “Ahora vamos hasta el Capitolio”.

Los seguidores del magnate violaron la seguridad del recinto, vandalizaron, crearon un caos que causó cinco muertes y dejaron al mundo atónito. El país ejemplo de la democracia y respeto a las leyes lucía como una nación “bananera”, a decir del expresidente George W. Bush.

El sistema de EU ahora debe limpiar el desastre y demostrar que el ataque a la democracia no debe ser tolerado.

La líder de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, llamó el jueves a invocar la enmienda 25, en la que el vicepresidente Mike Pence y el gabinete tendrían que unirse para declarar a Trump como no competente, y amenazó que de no ocurrir, se iniciaría con un juicio político.

Es poco probable que ambas situaciones prosperen, pero es una simbólica llamada de atención para el Presidente. Los llamados a destituirlo tomaron tal fuerza el jueves que, en un completo cambio de discurso, Trump dio un mensaje condenando la violencia, llamando a la reconciliación y reconociendo, por primera vez, que el próximo 20 de enero inicia una nueva administración.

No seamos ilusos, la transformación no se debe a un arrepentimiento, sino a que, según medios estadounidenses, Trump está acuartelado con un equipo legal, analizando escenarios. En el remoto caso que se invocara la enmienda 25, no podría buscar de nuevo el cargo, y su objetivo es postularse a la Presidencia en 2024.

Según expertos, podría ser acusado de fomentar la sedición, deslealtad a la Constitución e incumplimiento de su juramento; además, es señalado por haber presionado a autoridades de Georgia para manipular los resultados de las elecciones. Ante la baraja de cargos, Trump ya analiza la posibilidad de “perdonarse a sí mismo”.

Aún no hemos visto todo lo que es capaz hacer para salirse con la suya…
 

POR ALEJANDRA MARTÍNEZ
ALEJANDRA.MARTINEZ@ELHERALDODEMEXICO.COM
@ALEJANDRAMTZ_87


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