CÚPULA

1829, la reafirmación de la independencia nacional en Tampico

Luego de 1821, el rey Fernando VII se negó a reconocer la soberanía de la nueva nación y mantuvo la amenaza de reconquista

CULTURA

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PAISAJE. Imagen de la conferencia magistral “1829. La reafirmación de la Independencia Nacional en Tampico” impartida por Octavio Herrera en Casa Nuestra. Antigua Sede del Senado, 9 de septiembre, 2021. Cortesía: Octavio Herrera

Tras el rompimiento del vínculo colonial entre México y España en 1821, el rey Fernando VII se negó a reconocer la soberanía de la nación surgida del virreinato de la Nueva España y mantuvo la amenaza de una pretendida reconquista. Esta situación se recrudeció en los años 20, lo que desembocó en un franco estado de guerra. El conflicto ocurrió, sólo que la mala estrategia e impericia militar de la expedición española sobre el litoral mexicano acabó en fracaso. El triunfo en Tampico significó la ratificación de la independencia nacional. Al final, España dilató extender el reconocimiento de la soberanía mexicana hasta 1836 cuando quedaba claro que la independencia era un hecho irreversible. 

Este hecho histórico no lo podemos separar del proceso del germen y maduración del sentimiento de identidad mexicana que se acrisola en el siglo XVIII entre los criollos, ante la preeminencia de los peninsulares en los puestos de mando del gobierno virreinal. A esto se sumó la expulsión de los jesuitas, que atendían la educación de las élites criollas, el incremento de las gabelas fiscales y, al final, el impacto político de los acontecimientos sucedidos en Europa, a partir de 1808, cuando Napoleón invadió España y sometió a los soberanos españoles. En México, el ayuntamiento de la ciudad quiso crear una junta de gobierno que representara al rey, pero sufrió un golpe de estado, un duro agravio para las expectativas locales de mayor autonomía en los asuntos de Estado. De ahí las conspiraciones de Valladolid y Querétaro, que desembocaron en el Grito de Dolores. Y, si bien, en un principio se respetaba la autoridad de la corona, la guerra de insurgencia y, en particular el movimiento encabezado por José María Morelos, dejó sembrada la idea de la independencia absoluta respecto de la metrópoli española. Pero la lucha emancipadora entró en declive a la muerte de este caudillo. Sin embargo, la reimplantación de la Constitución de Cádiz en 1820 hizo que los poderes dominantes de la Nueva España se negaran a someterse al orden constitucional y de ahí el reclutamiento de Agustín de Iturbide, quien culmina el proceso de emancipación con el Plan de Iguala, que originalmente pretendía la presencia del rey Fernando VII o un miembro de su familia para ocupar la titularidad del Imperio Mexicano. Así inició el país su vida independiente. 

Por Octavio Herrera Pérez

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