Política y Diplomacia Sostenible

Habemus presidenta

Es la primera ocasión, en toda su historia, que México tendrá a una mujer ocupando la presidencia de la república

Habemus presidenta
Miguel Ruiz Cabañas / Política y Diplomacia Sostenible / Opinión El Heraldo de México Foto: Especial

El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación entregó a Claudia Sheinbaum Pardo su constancia de presidenta electa, cargo que asumirá el próximo 1 de octubre. Es la primera ocasión, en toda su historia, que México tendrá a una mujer ocupando la presidencia de la república.

Es un salto cuántico para un país que, durante siglos, ha preservado celosamente su cultura machista, perpetuando una sociedad excluyente en que las mujeres tienden a ser relegadas en casi todos los campos.

El arribo de Claudia Sheinbaum a la presidencia, una mujer política formada en la ciencia, con estudios de doctorado en una de las mejores universidades del mundo, refleja un cambio profundo en la sociedad mexicana. Su elección recuerda a Charles Péguy y su concepto de las “grandes ruedas” de la historia, al que hace alusión Octavio Paz en su libro “La llama doble: amor y erotismo".

La transformación del papel de las mujeres en las sociedades modernas es, sin duda, una de las grandes ruedas de la historia.

El cambio cultural nacional ha tenido impulso externo. Aunque en grados muy diversos, las mujeres han padecido la discriminación en casi todas las naciones del mundo. El movimiento internacional para el reconocimiento de los derechos de las mujeres, que nació a principios del siglo pasado, se reflejó en el establecimiento de la Comisión Interamericana de Mujeres en 1928, y en la Carta de la ONU, en 1945, que reafirmó “la igualdad entre hombres y mujeres”.

En 1975, México fue anfitrión de la Primera Conferencia Mundial sobre la Mujer, en la que se acordó elaborar un tratado internacional para poner fin a la discriminación contra las mujeres, contenida en las constituciones y leyes de los países. Cuatro años después, en 1979, la Asamblea General de la ONU aprobaría la “Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer”.

Nuestro país fue uno de los primeros en ratificar esa convención porque, en esos años, el gobierno había impulsado una reforma para reconocer los derechos de las minorías políticas, y felizmente en 1981 también se adhirió a los principales tratados internacionales y regionales en materia de derechos humanos. Con el mismo ánimo, en agosto de 1983, nuestro país fue el primero que presentó un Informe sobre la situación de las mujeres en México al comité de expertas creado por esa convención. 

Pero, como ha sido frecuente en muchas áreas de la vida pública, los compromisos internacionales no se vieron reflejados, con la celeridad requerida, en cambios significativas en nuestra legislación, y en la implementación de políticas y programas para eliminar la discriminación contra las mujeres.

En México, las mujeres tuvieron derecho a votar hasta 1954. La primera gobernadora, Griselda Álvarez, fue electa hasta 1979. Por ello, la enmienda constitucional de 2014, que estableció el principio de paridad en el registro de candidaturas al Congreso Federal, tuvo efectos muy positivos. En 2018, México tuvo su primera legislatura federal paritaria y, en junio de 2019, se incorporó en la Constitución el principio de paridad en todo, para que la mitad de los cargos de decisión sean ocupados por mujeres en los tres poderes y en todos los niveles de gobierno, y en las candidaturas de los partidos políticos a cargos de elección popular. 

El progreso ha sido mucho más lento en la esfera económica a pesar de que, en nuestro país, según el INEGI, el 34 por ciento de los hogares son encabezados por una mujer. Entre los países de la OCDE, e incluso en comparación con países latinoamericanos como Brasil, Chile y Colombia, México tiene una de las tasas de participación laboral femenina más bajas, con solo el 44 por ciento de mujeres en edad de trabajar participando en el mercado laboral. Además, según la misma OCDE, las mujeres ganan, en promedio, 18 por ciento menos que los hombres. (OCDE, Panorama de la Educación 2023). 

La brecha es aún mayor en la economía informal, donde están empleadas la mayor parte de las mujeres mexicanas, que también dedican mucho más tiempo que los hombres al trabajo doméstico no remunerado, y al cuidado de los familiares. Aunque las mujeres mexicanas han alcanzado niveles de educación comparables e incluso superiores a los hombres, su avance no se ha traducido en mejores oportunidades. (OCDE, Informe sobre las Brechas de Género). Persiste la discriminación. Pero, aún peor, la violencia machista feminicida continúa en todo el país. 

Esos son algunos de los retos que esperan a la presidenta Claudia Sheinbaum. ¿Qué tipo de liderazgo se puede esperar de ella? ¿Hay rasgos distintivos en el liderazgo de las mujeres en posiciones de poder? Sí los hay, dicen las expertas Samantha Paustian-Underdahl y Lisa Slattery, en su obra "Gender and Perceptions of Leadership Effectiveness: A Meta-Analysis of Contextual Moderators".

Según ellas, las mujeres son más resilientes e incluyentes que sus pares masculinos. Valoran más la colaboración, la empatía y el consenso. Son menos autoritarias. Impulsan políticas con perspectiva de género, para la sostenibilidad y la equidad. No son impositivas, lideran con el ejemplo y una visión compartida. Son menos transaccionales y confrontacionales, priorizan soluciones basadas en la negociación, la inclusión, y la resolución pacífica. Al llegar al poder, las mujeres líderes aportan experiencias y perspectivas que habían sido relegadas.

Claudia Sheinbaum es la nueva portadora de las aspiraciones de todas las mexicanas y mexicanos que anhelamos una sociedad menos desigual, más incluyente, y más justa. Tiene la oportunidad de convertirse en una gran líder nacional e internacional como en su momento y propia circunstancia, fueron Indira Ghandi, Margaret Thatcher, Gro Harlem Bruntland, Angela Merkel, o Jacinta Ardern. 

POR MIGUEL RUIZ CABAÑAS ES PROFESOR EN EL TEC DE MONTERREY Y DIPLOMÁTICO DE CARRERA
@MIGUELRCABANAS 

MIGUEL.RUIZCABANAS@TEC.MX 

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