LA ENCERRONA

Mapa político guinda

En esos tiempos, Morena no existía como partido político. Morena se constituyó como tal hasta 2014 y compitió en elecciones estatales y, por supuesto, nacional hasta el 2018 y tras solo 4 años el partido del presidente gobierna en 20 estados

OPINIÓN

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Adriana Sarur / La Encerrona / Opinión El Heraldo de México

“Mientras [la oposición] no asimile esta nueva realidad, va a seguir pasando lo del domingo” López Obrador

Tras la jornada electoral del domingo pasado, el mapa político se ha reconfigurado. En esta ocasión las encuestas solo tuvieron algunos errores marginales como en Durango o en Tamaulipas, empero todo transcurrió conforme a lo pronosticado: 4 gubernaturas para Morena y 2 para la alianza “Va por México”. Con esto, Tamaulipas, Quintana Roo, Hidalgo y Oaxaca forman parte del amplio territorio morenista, la alianza continúa con gobernadores en Aguascalientes y en Durango.

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A la luz de los resultados electorales es de gran relevancia mencionar cómo ha cambiado el mapa político a lo largo de los años. Hasta antes de 1989 el PRI gobernaba todas las entidades federativas, la presidencia y las Cámaras, fue en ese año cuando el PAN logró su primera gubernatura en Baja California. Posteriormente, en 1997 el partido tricolor perdió la mayoría en la Cámara de Diputados y en el cambio de milenio llegó la alternancia de la mano de Acción Nacional. Después de dos sexenios, el PRI volvió a acceder a la silla presidencial, así como la mayoría en las entidades federativas.

En esos tiempos, Morena no existía como partido político. Morena se constituyó como tal hasta 2014 y compitió en elecciones estatales y, por supuesto, nacional hasta el 2018 y tras solo 4 años el partido del presidente gobierna en 20 estados. En contraparte, el PAN mantiene 6 gubernaturas y, el otrora partido hegemónico, solo 2 mismas que entrarán en contienda el siguiente año (MC 2, PES 1, Verde 1 completan el mapa). Es decir, a partir de que tomen posesión las y los candidatos triunfadores, Morena gobernará 56.6 % de la población y el PAN y PRI al 30 por ciento.

En este sentido hay mucha tela de dónde cortar para realizar los análisis correspondientes al sistema político mexicano y al ecosistema partidista. En Movimiento Ciudadano (antes Convergencia) tendrán que hacer cuentas si continúan con la decisión de ir en solitario para las elecciones presidenciales de 2024; el PAN tendrá que reconfigurarse para lograr tener el peso adecuado para competir de manera individual y no en alianza, como lo mencionaron varios expertos posterior a las elecciones de 2021. Por su parte, el PRI tiene que estar muy preocupado por estos resultados y considero que lo más importante para el tricolor es ocuparse de tener la identidad y narrativa que hoy le ha arrebatado Morena.

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Sin embargo también Morena deberá de hacer sus cálculos de cara al 2024. Queda por definir quién será el o la que encabece el proyecto de sucesión y, por supuesto, la respectiva operación de cohesión con los grupos que no salgan beneficiados al interior del partido. En las cuestiones territoriales, Morena debe aglomerar a los liderazgos locales y transmutar a un partido como tal y no seguir basando sus triunfos en la popularidad de López Obrador, pues esto puede decantar en que sin su figura Morena también se desdibuje. Así, estos ecos de la jornada electoral nos acercan más a cómo serán las estrategias partidistas, si se darán alianzas o no, si Morena logra sanear las fracturas venideras o si el mapa político en el país se seguirá tiñendo de guinda. 

POR ADRIANA SARUR
ADRIANASARUR@HOTMAIL.COM
@ASARUR

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