COLUMNA INVITADA

Cancelar el futuro

Una nación que no invierte en educación, o peor aún: que pervierte la educación con propósitos ideológicos, es una sociedad que anula su mañana

OPINIÓN

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Gustavo de Hoyos Walther / Columna invitada / Opinión El Heraldo de MéxicoCréditos: Especial

Las sociedades modernas cimentan su desarrollo en el conocimiento. Los países avanzados invierten en educación para asegurar su futuro. La educación favorece la aparición del pensamiento crítico, esencial para la vida democrática.

Una nación que no invierte en educación, o peor aún: que pervierte la educación con propósitos ideológicos, es una sociedad que anula su mañana. 

México ha optado, lamentablemente, por la degradación de la educación y el desarrollo científico. Ha cancelado la educación de calidad para dar paso a la propaganda.  

En la educación básica esta degradación ocurre de una manera silenciosa pero sistemática. Pero es en el ámbito de la educación superior donde el esfuerzo del gobierno del Presidente López Obrador por someter al proceso educativo ha sido más evidente.  

El caso del CIDE resulta ejemplar. Durante años esta institución fue labrando su prestigio por la solidez de su instrucción y por el alto nivel de sus egresados. Ese prestigio hizo visible a la institución a los ojos del gobierno. Los embates comenzaron con la restricción presupuestal, recortes en áreas sensibles. Más tarde la intervención fue directa: de forma ilegal la directora del Conacyt, que controla su gobierno interno, violó los reglamentos para imponer a un director sin el perfil necesario.  

El CIDE atraviesa en estos momentos una profunda crisis, toda disidencia está siendo reprimida con el fin de imponer a ese centro educativo de excelencia el pensamiento único.  

Mucho más grave, si cabe, es la situación que vive el Conacyt, órgano rector de la investigación científica en México. Desde el arribo de Elena Álvarez-Buylla se modificó el sentido de esta institución para oponerlo, según ella, a la “ciencia neoliberal”. 

Antonio Lazcano, el científico mexicano más destacado internacionalmente, ha enumerado los agravios que Álvarez Buylla ha dirigido en contra del Conacyt: “la lista es larga e incluye la supresión de disciplinas como la biotecnología, la definición unilateral de los Programas Nacionales Estratégicos, la remoción injustificada de directores de centros públicos de investigación y la imposición ilegal de autoridades del CIDE, la asignación arbitraria de proyectos de investigación, modificaciones extemporáneas a los reglamentos del Conacyt y del SIN, la tentativa fallida de expulsar del SIN a los investigadores que laboran en las instituciones privadas”, etcétera. Como si lo anterior no fuera suficiente, encabezó la persecución judicial de 31 científicos y funcionarios de esa dependencia. 

 El objetivo de la presente administración federal parece evidente: subordinar la educación, para convertirla en centros irradiadores de propaganda. Controlar la educación como una forma de moldear el pensamiento de niños y jóvenes con motivos ideológicos. Motivo de alarma mayor son los constantes ataques del presidente a la UNAM por haberse “derechizado”.  

 La educación y el desarrollo de la ciencia debe realizarse de acuerdo a criterios de pluralidad, claros y objetivos, buscando la excelencia de los centros de enseñanza. No podemos permitir que se cancele el futuro de la nación observando pasivamente la perversión ideológica de los institutos superiores de ciencia y educación.  

El filósofo y emperador romano Marco Aurelio advirtió hace siglos: “Edúcalos o padécelos”. Por eso, no es una opción mantenernos indiferentes frente al deterioro educativo y la degradación de los contenidos de los libros de texto. Lo que puede gestarse es gravísimo: la cancelación del futuro de nuestros hijos. 

POR GUSTAVO DE HOYOS WALTHER

ABOGADO Y COFUNDADOR DE SÍ POR MÉXICO

@GDEHOYOSWALTHER

PAL

 

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