LA ENCERRONA

Mirar al sur

López Obrador mira hacia el sur ideológico aunque vaya en detrimento de la relación bilateral más importante que tiene el país

OPINIÓN

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Adriana Sarur / La Encerrona / Opinión El Heraldo de México

“La Cumbre es una oportunidad valiosa para enfocarse en algunos de los asuntos compartidos más importantes, como la constante lucha por libertad y democracia para todos los países”, Jen Psaki.

No es un secreto para nadie que para el presidente López Obrador la política exterior sirve para reforzar la política doméstica, lo ha mencionado en distintas ocasiones y, cuando ha participado en foros internacionales da muestra de ello. La semana pasada en su gira por Centroamérica recalcó este interés con sus homólogos de El Salvador, Guatemala, Honduras y Cuba (aunado a los gobiernos de Haití, Belice y Perú) al plantearles la implementación de los programas prioritarios que ya se operan en nuestro país, “Sembrando Vida” y “Jóvenes Construyendo el Futuro”.

Sin embargo dichas políticas públicas que se desean exportar aún no muestran resultados satisfactorios en territorio mexicano. El programa de “Sembrando Vida”, ha sido responsable de la deforestación de más de 73 mil hectáreas ocasionando la pérdida de aproximadamente 9 toneladas de CO2, sumado a que sus reglas de operación no se caracterizan por ser claras y transparentes. Asimismo, “Jóvenes Construyendo el Futuro” también acarrea falencias de diseño, implementación y resultados, pues no queda patente si las y los becarios están recibiendo la capacitación y formación adecuada para su posterior inserción laboral y sobre todo, no hay manera de saber si se está resolviendo las distintas problemáticas estructurales de sus beneficiarios.

Ahora bien, sabemos que los programas mencionados solo son un vehículo para intentar conseguir un marco más amplio, detener los flujos migratorios hacia México y Estados Unidos, además de seguir construyendo el liderazgo del presidente en el centro y sur del continente. López Obrador mira hacia el sur ideológico aunque vaya en detrimento de la relación bilateral más importante que tiene el país. Esta visión, demostrada con acciones como la recepción del ex presidente Evo Morales, la invitación al autócrata Díaz-Canel a la ceremonia del 16 de septiembre (2021) en el marco de la Celac o la cercana relación con Maduro, incluso con su postura ante la invasión rusa a Ucrania son muestras de ello, causando molestias al gobierno estadounidense.

El exabrupto más reciente se dio hace unos días con el comentario vertido en “La mañanera” cuando AMLO mencionó que no asistiría a la Cumbre de las Américas (a llevarse a cabo en Los Ángeles del 6 al 10 de junio), si no se invita a los mandatarios de Nicaragua, Cuba y Venezuela, añadiendo que nadie tiene derecho a excluir a ningún país. “¿De dónde son los no invitados...son de otro continente, son de otra galaxia, de un planeta no conocido?”. Comentarios que tuvieron resonancia negativa en la Casa Blanca.

Así, existen dos vertientes al respecto, es adecuado -incluso deseable- que el inquilino de Palacio Nacional se asuma como un líder en la región, posición que habíamos dejado de lado décadas atrás cediendo el lugar a Argentina, Chile o Brasil, sin embargo para nada es recomendable los roces continuos con el gobierno de Estados Unidos, pues constituye un riesgo en las dimensiones económicas, comerciales, políticas y sociales para nuestro país y, también, para nuestros connacionales resididos en la nación vecina. Una vez más el Canciller mexicano, Marcelo Ebrard, tendrá una dura tarea para lograr conciliar con los Estados Unidos sin perder la mirada al sur que tanto emociona al presidente.

POR ADRIANA SARUR
ADRIANASARUR@HOTMAIL.COM
@ASARUR

CAR

 

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