ALHAJERO

Trump pretende humillar a México y a Ebrard

Trump podrá exhibir y humillar a México y al canciller, pero AMLO sigue tratando al exmandatario de EU con afecto y simpatía

OPINIÓN

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Martha Anaya / Alhajero / Opinión El Heraldo de México

¿Qué pretende Donald Trump con esa narración en tono de ópera bufa con la que, según cuenta, dobló —“no había visto a nadie doblarse así”— a Marcelo Ebrard en las negociaciones de junio de 2019?

La exembajadora de México en Estados Unidos, Martha Bárcena, responde sin titubeos: pretende humillar a México y al funcionario (Ebrard), y presentarse como un gran negociador. 

La escena ocurre, ciertamente, en el marco de la campaña electoral en Estados Unidos. Pero también es cierto —comenta con Julio Astillero— que los dichos del expresidente “reflejan elementos” de aquellas negociaciones en las que Trump amenazó con imponer aranceles a los productos mexicanos.

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De hecho, bien vale leer con detenimiento el hilo que escribió Ebrard en su cuenta de Twitter, en respuesta a los dichos de Trump y no queda claro un desmentido absoluto al respecto.

El titular de la SRE menciona como muestras de soberanía y del patriotismo del presidente López Obrador el excluir el capítulo energético del T-MEC; diferir frente a EU en la posición con respecto a Venezuela y “rescatar” a Evo Morales.

Cierto. Bien por ello. Pero en su hilo no asoma un desmentido a la escena en la Casa Blanca —que muy bien puede estar magnificada, hiperbolizada al estilo de Trump— y más bien, se confirma en los hechos, la esencia de sus palabras y del resultado de aquella negociación:

—El gobierno de AMLO desplegó más de 20 mil efectivos (militares, guardia nacional) en nuestras fronteras para contener la migración.

—Se oficializó —y reforzó— el programa Quédate en México (que ya había sido aceptado y negociado en secreto por Javier López Casarín, en nombre de Ebrard, desde noviembre del 2018).

Sobre la reacción de AMLO —“a mí me cae bien el expresidente Trump, aunque es capitalista…”, habría que verla tal vez como un guiño entre ambos personajes. Después de todo, el estadounidense le dio su buena sobadita al ego: “…el Presidente, un tipo muy bueno, que me gusta mucho, es un socialista, pero me gusta, es uno de los socialistas que me gustan”. Juego entre dos. Suficiente para que el tabasqueño lo trate amistosamente. Así lo fue antes y lo sigue siendo a la fecha, más allá de cuantas barbaridades y humillaciones endilgue Trump a los mexicanos.

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En cuanto a achacarle todo el sainete trumpiano a las elecciones por venir en el vecino país, valga recordar —lo subraya la embajadora eminente— que en 2020, en el contexto de la campaña electoral de EU, “logramos que no se hablara de México”. Si ahora se hace, significa que hemos perdido lo que habíamos avanzado. En cuanto a Ebrard, ni manera de ocultar la exhibida…, y la humillación.

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POR MARTHA ANAYA
MARTHAMERCEDESA@GMAIL.COM
@MARTHAANAYA

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