AYER PENSABA DISTINTO

Matar al verde

El poder del Ejecutivo se hizo escuchar a través del SAT quien está investigando a Velasco por un desvío de más de 500 millones de pesos durante el tiempo en el que fue gobernador de Chiapas.

Fernanda Caso / Ayer pensaba distinto / Opinión El Heraldo de México
Escrito en OPINIÓN el

El intercambio de mensajes entre el Partido Verde y el presidente estos días ha sido, por decir lo menos, hostil… lo cual llama la atención después de una elección en la que compitieron como aliados.

Todo inició cuando el senador Manuel Velasco aseguró que el partido “tendría que valorar su alianza con Morena”, como anunciando que su apoyo en el Congreso no podía darse por sentado. De inmediato, el poder del Ejecutivo se hizo escuchar a través del SAT quien está investigando a Velasco por un desvío de más de 500 millones de pesos durante el tiempo en el que fue gobernador de Chiapas. El Partido Verde, en respuesta, cerró filas con Velasco en un comunicado y acusó al gobierno de usar las instituciones como “brazo político.”

Ante la duda de si el Verde sería capaz de romper con MORENA, la pregunta que naturalmente surge es.. ¿si el Verde se pelea con Morena, a dónde se puede ir?

Es cierto... parece que la opción más natural para el Verde es mantenerse cerca del gobierno, pero no es que no tenga alternativas. Simplemente por poner un ejemplo: si el Verde hiciera un bloque con el PRI, su hermano histórico, podrían construir juntos un bloque de 103 diputados. Esto les daría la capacidad de definir toda la agenda legislativa…no solo la que requiere mayoría absoluta, sino también la calificada, necesaria para reformas constitucionales.

El presidente sabe que el Verde tiene tal potencial y no parece que le esté gustando mucho la independencia de este aliado incómodo. Ya amenazó con perseguir a sus funcionarios, pero hay una herramienta más de la que podría echar mano y de la que poco se está hablando: matar al partido.

El Verde le ha dado motivos al INE para sugerir que la cancelación del registro podría estar sobre la mesa. Analistas aseguran que es una opción que se ve muy remota, pero más por criterios políticos que por falta de sustento legal. El Partido Verde ha cometido violaciones graves y reiteradas a la ley electoral que son suficientes para acarrear una sanción de este nivel de seriedad.

Y además de todo,  las condiciones políticas podrían cambiar. Dentro de MORENA no faltan quienes  preferirían que el Verde no tuviera tanto poder en la coalición.  Por poner un ejemplo, Santiago Nieto, el titular de la UIF y quien se ha convertido en uno de los alfiles más efectivos y cercanos al presidente, lleva años acusando al grupo de dirigentes verdes de usar chantajes y amenazas para evadir la justicia.

El Verde le sirve a Morena siempre y cuando sea un aliado que no cuestione nada y que se sume incondicionalmente a la campaña del sucesor de López Obrador. Pero si este partido sigue jugando con la posibilidad de volteársele al presidente, serán los propios morenistas quienes estén pidiendo su cabeza en el INE. Y los consejeros del INE, a quienes no les faltan ganas de hacerlo, sacarían gustosos al Verde del juego de un plumazo, lo cual, además, les atraería aplausos del PAN, del PRD y de un sector importante de la sociedad civil.

Finalmente, matar al Verde podría ser la solución para que Morena y PT consigan los diputados que les hacen falta para tener la mayoría absoluta sin necesidad de otros partidos. El presidente tiene un ejemplo muy reciente de cómo conseguir mayorías a partir de la extinción de partidos. En la legislatura pasada, cuando el PES perdió el registro, 36 diputados pesistas se fueron con Morena y 11 con el PT. El presidente sabe que es más fácil atraer diputados de manera individual y cuando no tienen partido, que negociar con dirigentes que se sienten indispensables.

Independientemente del resultado, la tragedia de todo esto es que la construcción de mayorías y contrapesos en el país parece estarse alejando de lo que sucedió en las urnas. Una vez más, son unos cuantos señores quienes discuten el futuro de nuestra democracia en oficinas privadas y a puerta cerrada.

POR FERNANDA CASO 
FERNANDACASO@HOTMAIL.COM
@FER_CASO

dza