Se alborota el gallinero

El futbol de nuestro país es un padre generoso, que da a manos llenas, siempre y cuando le cumplas y te cuadres ante su todopoderosa jerarquía

Se alborota el gallinero
Jorge Murrieta / Sin Rollos / Opinión El Heraldo de México / Foto: Especial

Echemos un clavado hacia lo que tenemos y apreciemos las cosas buenas que puede ser capaz de aportar el futbol mexicano, cuando menos en su máxima categoría, porque las demás sólo perpetúan el estereotipo de que lo que está hecho en México, por default está mal hecho. Como la mal llamada Liga de Expansión, hecha sobre las rodillas, al cinco para la hora y en lo oscurito. Urdida por directivos mañosos cuyos equipos tenían amplias posibilidades de perder la categoría. Ya no bajarán, ahora tendrán que desembolsar sumas que llegan a los 120 millones de pesos. Al principio del torneo, el avocado a pagar esa “luz” era el Atlas, pero aquellos milagrosos tres puntos que mal ganó en el escritorio por la alineación indebida del América, parecieron darle al cuadro rojinegro un envión definitivo para alejarse de la quema.

El futbol de nuestro país es un padre generoso, que da a manos llenas, siempre y cuando le cumplas y te cuadres ante su todopoderosa jerarquía. Es un club de machos, donde la ley del más fuerte impera a rajatabla, sin que los patroncitos menos favorecidos puedan alzar la voz, so castigo de por medio. Y ahí están los nuevos grandes consorcios, levantando emporios futbolísticos de la nada. Grupo Orlegi es una prueba de ello. Su poder parece nuevo, pero no es producto de la visión de nuevos empresarios (aunque así lo pareciera). Es un conglomerado de empresas cuyo fundador y mandamás es el otrora chico maravilla del futbol: Alejandro Irarragorri. Aunque no queda claro como TV Azteca se deshizo del Atlas para enjaretárselo al grupo que también es dueño del Santos Laguna, hasta ahora, la cosa marcha viento en popa para el Atlas. Ha conseguido puntos valiosos en las últimas jornadas y ha levantado un montón en el plano futbolístico. Y está bien. Por las buenas está muy bien. Pero recurrir a recursos leguleyos chafas para arañar puntos que no fueron conquistados dentro del rectángulo verde, sino en un escritorio, es francamente deleznable.

Hoy, los equipos de Irarragorri ocupan los lugares 4 (Santos) y 5 (Atlas). Sobre todo, los de la Comarca recuperaron la memoria y volvieron a practicar un futbol agradable, fresco y dinámico, que los hará lucir en la Liguilla. Serán un hueso muy duro de roer, pero no alzarán la Copa, en tanto que el Atlas deberá conformarse con obtener un puesto en el repechaje, lo cual no es difícil, pues en nuestro balompié se cuela hasta el 5º.

Y para contender por el título, los de siempre: Cruz Azul (que rompió una racha de muchísimos años de no conseguir 11 victorias de manera consecutiva), América (el infaltable; el todopoderoso), Monterrey, Tigres, León y con cierto atisbo de regularidad y luces claras de buen futbol, está el gélido Toluca. El Puebla ha realizado un torneo decoroso y tiene futbolistas con oficio y buen pie, pero ni la lógica ni la matemática lo colocan disputando una final.

El torneo mexicano se ha puesto adulto. Nos acercamos a la fecha 14 con la esperanza de que aparezca esa magia proverbial que de a tiro por viaje se presenta en el añejo mini torneo nacional.

POR JORGE MURRIETA
@JORATLA

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