Jeringas vacías

La especulación se combate con más transparencia. La confianza en la vacunación, no implica creer con fe ciega

Jeringas vacías
Manuel López San Martín / Definiciones / Opinión El Heraldo de México

La confianza escasea, y los demonios andan sueltos. La imagen de una mujer simulando vacunar a un adulto mayor en un centro de vacunación en la capital del país, viralizada en redes sociales, ha desatado toda clase de especulaciones. Cada quien lleva agua a su molino.

Sin mayor prueba, unos acusan todo un modus operandi donde la aplicación de inyecciones sin vacunas es casi la constante, y hasta hablan de un mercado negro para robar dosis. Otros, con ligereza, se apresuran a tachar de “montaje” el video y hasta se presumen víctimas de “difamación”. Los más osados, hablan incluso de la CIA y teorías de la conspiración orquestadas por el neoliberalismo para moverle el piso a la 4T.

Un poco de mesura vendría bien a unos y otros.

El video es irrefutable: no se colocó la dosis en el brazo del adulto mayor. Muy probablemente se trató de un “error humano”, y como tal todas las autoridades deben reconocerlo y tratarlo. Así lo ha manifestado el IPN (en cuya Unidad Zacatenco ocurrieron los hechos), la Jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum, la secretaria de Salud de la CDMX Oliva López y el director del IMSS Zoé Robledo. Se acepta el yerro, se investiga y corrige para que no vuelva a suceder. Simple. En un proceso de vacunación, los errores pueden aparecer.

En EU, por ejemplo, un error humano reconocido por las propias autoridades, echó a perder 15 millones de vacunas de Johnson & Johnson contra COVID. Trabajadores de una planta de Baltimore combinaron accidentalmente ingredientes de dos vacunas y contaminaron millones de dosis. The New York Times dio a conocer la semana pasada que el error había pasado inadvertido hasta que los controles de calidad de la farmacéutica lo descubrieron. Ninguna vacuna salió de la planta, el lote se puso en cuarentena y la Administración Federal de Alimentos y Medicamentos investiga lo ocurrido.

Los errores, en tanto hay factores humanos en el proceso, pueden presentarse. El asunto es detectarlos, reconocerlos, investigarlos y corregirlos. Negarlos no es buena idea.

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La mezcla del proceso de vacunación, la pandemia que aún mata a cientos de mexicanos cada 24 horas y la efervescencia de las campañas electorales, son un coctel en el que los ciudadanos corremos el riesgo de quedar atrapados.

La desconfianza y especulación se combaten con más transparencia. Las autoridades sanitarias han definido que está prohibido videograbar o tomar fotografías mientras una persona es vacunada. Quizá es momento de cambiar esa regla. Que cualquiera pueda grabar y tener evidencia de cómo se le aplicó su dosis, abonaría a frenar polémicas y especulaciones estériles.

Las autoridades, que hagan lo suyo. Los ciudadanos, también. La confianza en la vacunación no implica creer con fe ciega. Hay que confirmar que la jeringa que se utilizará es nueva, que la vacuna esté cerrada antes de abrirse y que sea inyectada. Un familiar como testigo, o una imagen como prueba, eliminará desconfianzas que, en plena campaña de vacunación, no hacen bien. A menos, claro, que alguien tenga intención de enrarecer el ambiente.

POR MANUEL LÓPEZ SAN MARTÍN
M.LOPEZSANMARTIN@GMAIL.COM
@MLOPEZSANMARTIN

 

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