Marx y los libros de texto

En vísperas del “Día del Niño” El presidente anunció que viene un cambio de libros de texto a cargo del nuevo director General de materiales educativos, Marx Arriaga

Marx y los libros de texto
Paz Fernández Cueto/ Colaboradora/ Opinión El Heraldo de México

En vísperas del “Día del Niño” El presidente anunció que viene un cambio de libros de texto a cargo del nuevo director General de materiales educativos, Marx Arriaga. Es bien sabido que las dictaduras se consolidan con el adoctrinamiento de niños y jóvenes; no es por tanto coincidencia que el señor Marx, parafraseando al Ché Guevara y haciendo honor a su nombre, manifieste en su intento de adoctrinar a la niña es mexicana con citología comunista: “es una fantasía generar un libro de texto gratuito que posee un enfoque social, humanista, que no permita una segregación o privilegio de algún sector, con ayuda de las armas melladas que no se le da un sistema capitalista centrado en el individualismo, la competencia y la productividad”.

A través de una convocatoria lanzada en marzo pasado y coordinada por Beatriz Müller, se reunió un grupo de mil 882 maestros jubilados y cuya identidad, amparada por un contrato de confidencialidad que dura cinco años, resulta un misterio. Ante el extrañamiento sobre la falta de transparencia en la selección de los autores, la maestra Delfina Gómez, secretaria de Educación, comentó que no se trata de una ley mordaza, sino de un acuerdo para resguardar los derechos de autor. Su respuesta sólo despertó más sospechas, lo mismo que las declaraciones de Marx Arriaga sin disimulo alguno sobre su postura radical:

“Y en un hecho histórico, no tenía a unos cuantos expertos sino a dos mil 365 que acudieron a la convocatoria. Debemos enfrentar el reto en comunidad de manera colegiada y horizontal, sin privilegios para que todos tengan las mismas posibilidades de participar. Necesitamos una postura carnavalesca que someta los discursos autoritarios y que equilibre a los participantes, aunque para las vísceras conservadoras ello molesta”.

La restructuración de los contenidos, sin intervención de especialistas, se realizó en tiempo récord, menos de dos meses de trabajo. Obviamente era algo que ya tenían cocinado. Intentando dar una explicación Marx comenta que esta vez no acudieron a expertos sino a voces oprimidas porque, “el modelo de conformación del libro de texto como un trabajo de autor unificado, se fue consolidando y generando intereses económicos y académicos a pesar de los resultados negativos sobre el poco impacto educativo, la censura de la información y los prejuicios, la idea de un grupo selecto de autores con un contacto generoso era el único modelo”.

La manipulación de la verdad histórica al servicio de intereses políticos es común en regímenes totalitarios que se creen dueños de la verdad. Fuentes internas de la SEP aseguran que, en los nuevos libros la fundación de Tenochtitlán cambio de 1325 a 1321, para que López Obrador encabece la celebración de 700 años de fundada la ciudad dentro de su gobierno. Según los nuevos criterios en elaboración de contenidos, los libros de texto tienen una función más política que didáctica, más ideológica que científica. La lucha de contrarios es una constante pedagógica que confronta a poderosos y oprimidos, a los de abajo con los de arriba, falsificando la verdad sobre el origen acaudalado de algunos de nuestros héroes de independencia para enaltecer a los pobres, satanizando a las clases altas. La nueva historia oficial finca la democracia en la consulta del pueblo, se dan baños de pureza y achacan a otros la corrupción.

Al parecer los nuevos contenidos son un compendio de las conferencias mañaneras y no de un trabajo académico en las materias, producto de una manera siguiente. No es la calidad de la enseñanza ni el criterio académico lo que determina la excelencia educativa si no el adoctrinamiento, misma táctica que gobiernos autoritarios como el nazismo, comunismo soviético y socialismo venezolano han recurrido, táctica que para colmo, ha demostrado ser un fracaso.

POR PAZ FERNÁNDEZ CUETO
PAZ@FERNANDEZCUETO.COM

dza


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