La Liga, en rojo

Inéditamente competido, el certamen español es un microcosmos de análisis del futbol mundial

La Liga, en rojo
Gustavo Meouchi / De Leyenda / Opinión El Heraldo de México

En la época en que inició, en 1984, la Liga Nacional de Fútbol Profesional de Primera División ha puesto cada temporada en pugna a veinte equipos, pero sólo ha coronado cinco campeones: El Barcelona, 17 veces; el Real Madrid, 14; el Atlético, 2; el Valencia, 2, y La Coruña, 1.

Es fácil ver la disparidad histórica de esta situación, que parece reflejarse una vez más en esta temporada.

Estamos en la Jornada 33 de 38. El Atlético lleva punteando semanas y encabeza la tabla con 73 puntos. El Real Madrid y el Barça están en segundo y tercer lugar, ambos con 71. El Sevilla está cuarto con 70. He aquí un dato importante.

El Sevilla ha tenido la mejor racha de las últimas cinco semanas con cinco victorias. El Atlético ha empatado una ocasión y perdido dos veces, el Real Madrid tiene dos empates y el Barça una derrota, más lo que ocurra en el partido de este jueves.

Por supuesto que hay mucho mérito en el Sevilla, que está jugando muy bien y con mucha consistencia, pero hay otros factores conjugados en esta situación.

La ausencia de público en los estadios es lo primero. Se habla mucho del decimosegundo jugador, y que llevemos casi un año de estadios cerrados y transmisiones televisivas; sumado a eso, los jugadores llevan regímenes estrictos de control de su entorno para que se pueda garantizar la continuidad de los partidos con seguridad; todo esto parece abonar a la teoría de lo importante que es sentir el calor de la afición en cada juego.

Están los problemas financieros. No tiene caso pretender engañarnos, el Barça y el Real Madrid han dominado La Liga en gran parte por su capacidad para reclutar escuadras millonarias de jugadores súper dotados; es muy difícil que equipos con ingresos más modestos puedan competir a ese nivel. Justo la falta de ingresos por entradas a estadios y la baja en la compra de camisetas o artículos promocionales están afectando a los gigantes, que no han podido recurrir a la estrategia habitual: dar un golpe de cartera para reclutar o retener a elementos para mantener con comodidad su liderazgo.

Vale mucho la pena analizar este fenómeno. El futbol, como muchos deportes, es fantasía. Nos sentamos a mirar cómo dos contrincantes explotan sus capacidades en un enfrentamiento. “Que gane el mejor”, decimos; “más alto, más fuerte, más rápido”, expresamos, pero, desde hace varios años, ser el mejor, llegar más lejos, a veces no tiene tanto que ver con los músculos y la destreza, sino con las posibilidades económicas.

No me mal entiendan, no resto ni un gramo al esfuerzo ni al talento, pero la posibilidad de reflejarlos en forma económica permite a los jugadores desarrollarlos mejor y más decididamente.

Que los equipos tengan acceso más igualitario a los recursos nivela el juego como estamos viendo. Aterriza al Barça y al Real Madrid, obliga a sus jugadores, técnicos y directivos a buscar soluciones internas. Es cierto que también están buscando soluciones externas, como el proyecto de la Superliga europea demuestra, pero, entre tanto, tienen que volver a ser imaginativos y disciplinados, regresar a las bases.

Me parece que el Barça lo está logrando, está jugando bien y bonito, se recupera con constancia de la problemática temporada pasada y de un 2020 para el olvido, que puso en jaque a toda la institución.

El Real Madrid ha tenido un desempeño más irregular; no es de extrañar, pues todos sabemos que su corazón no está en este torneo sino en la Champions, pero eso no significa que vaya soltar el local, peleará con todos sus recursos hasta el último punto y el último minuto.

El Atlético está en una posición interesante, parece ponerse nervioso conforme avanzamos hacia el final, pero sus magníficos resultados al inicio de la temporada le siguen bastando de momento. Puede que esté teniendo problemas para resistir la presión del éxito, pero no creo que se rinda ante una oportunidad de hacer historia para el club y salir del perenne tercer lugar al que ha estado relegado contra todo su esfuerzo.

En la mezcla, el Sevilla aporta la frescura y la ilusión. Sólo ha ganado un campeonato de Primera División, allá en el lejano 1945-46. Históricamente se ha colocado en el sexto lugar de La Liga y ahora está a tres puntos del líder; es cierto que primero tiene que pasar por encima de los tres equipos históricamente más exitosos, pero lo bello del deporte es que a veces, el impulso alcanza.

Así, es importante no perder detalle de este certamen, sobre todo de la Jornada 35, donde parece que se darán las finales adelantadas cuando se enfrenten el Barcelona y el Atlético, así como el Real Madrid y el Sevilla.

Mientras tanto, pese a nuestra particular afición, o precisamente por ella, los invito a alegrarse de que, al menos de momento, las brechas se hayan reducido y la competencia se centra más en el balón y los pies de los jugadores, y no en las carteras de los clubes. ¡A disfrutar!

POR GUSTAVO MEOUCHI
COLABORADOR
@GMOSHY67

dza


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