El clásico mundial

Una cancha de mínimo 45 por 90 metros, dos equipos, 22 jugadores, un árbitro, dos asistentes, dos porterías y un balón; eso es un partido de futbol

El clásico mundial
Gustavo Meouchi / De Leyenda / Opinión El Heraldo de México

¿Con esos elementos puedes convocar a parte del mundo? Si un equipo es el Fútbol Club Barcelona y el otro es el Real Madrid Club de Fútbol, si estás a nueve jornadas de que concluya La Liga española, y si los conjuntos están jugándose el todo por el todo: sí, claro que puedes.

Estamos hablando de una nueva edición del clásico del futbol español. Sabemos que esto es trascendente porque, gracias en parte a esos equipos, la ibérica es una de las ligas profesionales más reconocidas del mundo.

Otras cosas que nos ayudan a entender la expectación alrededor del juego es la situación de los equipos. Hemos hablado en otras columnas del Barça, que ha tenido una temporada complicada, con jugadores nuevos que buscan su lugar en el equipo y veteranos que tratan también de acoplarse a los cambios y mantener el nivel.

El Real Madrid no la ha pasado muy bien tampoco en las últimas temporadas. Con la salida de Cristiano Ronaldo, un proceso de renovación necesario se vio acelerado.

Cuando en agosto del año pasado fue eliminado de la Champions League en octavos de final por el Manchester City, las cosas se pusieron muy difíciles para esa escuadra, sobre todo porque esa derrota se sumaba a las de 2019, 2010, 2009, 2008, 2007, 2006 y 2005.

Parecía que la era de dominar esa competición no sólo había acabado, sino que se regresaban a los tiempos de la maldición. Antes de iniciar el partido, el Barcelona estaba como segundo lugar en la tabla, a un punto del líder, el Atlético de Madrid. El Real Madrid ocupaba el tercero, a dos unidades del equipo blaugrana, todo esto a nueve partidos para concluir la temporada; es decir, no sólo se jugaba el honor en una larguísima y muy antigua rivalidad, también estaban en juego tres puntos valiosos en la carrera por levantar la copa.

El Madrid pegó primero y, claro, lo hizo dos veces, pero lo que verdaderamente convirtió en un infierno el primer tiempo del partido para el Barcelona y sus aficionados, fue que el tiro de esquina de Messi golpeara el poste de Courtois, justo antes del medio tiempo. Hubiera sido bellísimo que esa pelota entrara a la portería, como muchas otras similares antes.

Lo digo, sí, por Messi, pero también por el futbol, por la historia; un gol así en este clásico que ya es mundial, por su relevancia y por la afición que los equipos tienen fuera de España, hubiera sido magnífico. Pero no, el viento, la fortuna, los dioses del futbol o lo que sea se lo negaron a La Pulga, y a nosotros. El segundo tiempo estuvo adornado por una tormenta implacable que le dio un
toque épico a la contienda.

La estrategia del Barcelona se centró en el control y buen trato del balón; la del Madrid en la defensa de su campo y los contragolpes letales orquestados por Vinicius Jr., Benzema, Modric y Kroos.

El Barcelona se acercó con el gol del canterano Mingueza. Con nuevos ánimos, el equipo atacó incesantemente la portería merengue. Por su lado, el Madrid tuvo varias oportunidades para sentenciar el partido, pero erró todas. Al final, un tiro al poste de otro jugador de la Masía, Ilaix Moriba, hizo retumbar el larguero merengue y los corazones de todos, mientras el colegiado señalaba el final del encuentro.

El Real Madrid venció al Barcelona por dos goles a uno, tomó el subliderato y está a solo un punto del Atlético de Madrid; por su parte, el Barcelona se colocó en el tercer lugar de la tabla, a un punto de los merengues. La Liga está más cerrada que nunca y todo puede pasar.

POR GUSTAVO MEOUCHI
COLABORADOR
@GMOSHY67

maaz


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