Cuba: ante los desafíos del cambio

En la isla, están en desarrollo reformas internas que podrían llevar a una economía mixta, con apertura a la inversión extranjera

Cuba: ante los desafíos del cambio
José Carreño Figueras / Desde Afuera / Opinión El Heraldo de México

Con la renuncia de Raúl Castro al liderazgo del Partido Comunista Cubano terminó una era histórica en la isla y aunque se espera continuidad, hay dudas. Para algunos expertos, la salida de Castro, a sus 89 años de edad, puede ser visto como el colofón de la Guerra Fría, que en otras partes del mundo terminó en 1991, con la disolución de la Unión Soviética y el bloque socialista.

Para otros, la transición de la generación que ganó su legitimidad con la Revolución y 60 años de enfrentar la sombra del enemigo, a una que deberá ganar la suya, no sólo por la herencia, sino también con hechos prácticos de mejorías económicas.

El cambio ocurre en un momento importante. Están en desarrollo reformas internas que podrían llevar a una economía mixta, con apertura a la inversión extranjera —incluso abiertos llamados a la inversión de cubano-estadounidenses— y la aceptación de un cierto nivel de pequeñas y medianas empresas domésticas.

En su discurso de despedida, el propio Raúl Castro señaló la importancia de esas modificaciones, en una expresión de respaldo a dirigentes que deben llevar adelante las reformas, obligadas por realidades, y enfrentar resistencias internas de partes definidas como burocráticas o como tradicionalistas de "línea dura".

Pero el principal problema económico y político que enfrenta Cuba se llama Estados Unidos, que durante décadas ha mantenido una política de bloqueo comercial y sanciones a las empresas que comercien con la isla y, paradójicamente, ha sido también una herramienta invaluable y real para justificar los sacrificios pedidos al pueblo cubano. 

Y la verdad sea dicha, aunque en la estructura política estadounidense quedan suficientes remanentes de la Guerra Fría, gran parte de la actitud de ese país se origina en la políticamente influyente comunidad cubano-estadounidense, encabezada aún por activistas anticastristas y anticomunistas, y concentrada en el electoralmente importante estado de Florida.

Es ese sector, con un impacto considerable en la política interna estadounidense, el que ha evitado hasta ahora una mejor relación con Cuba, y de paso la apertura entre y en los dos países, con sus consecuencias sociales, económicas y políticas en la isla.

Pero, por lo pronto, es el gobierno de Miguel Díaz-Canel, el sucesor de Raúl Castro en la Presidencia de la República y el liderazgo del partido, quien tiene la responsabilidad de llevar adelante un  liberalización económica, con consecuencia política, obstaculizada por esa curiosa retroalimentación entre las resistencias internas y los intereses políticos externos.

El desafío real es importante. Los cubanos desean mejoras, y de hecho lo han hecho saber a su gobierno, mientras la economía cubana, limitada por el boicoteo estadounidense, sufrió en 2020 una baja de 11 por ciento, debido en parte al impacto mundial del COVID-19.

Por JOSÉ CARREÑO FIGUERAS.
JOSE.CARRENO@ELHERALDODEMEXICO.COM 
@CARRENOJOSE1

dza


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