Creer en la bondad

Quiero creer y vivir en una sociedad llena de individuos razonables, respetuosos, plagados de paz. Creer en la visión idealista de la bondad

Creer en la bondad
Adriana Sarur / La Encerrona / Opinión El Heraldo de México

“Aunque no sabemos lo que nos depara el futuro, debemos siempre hacer algo por la vida a favor de otros”. Dalai Lama
 

Desde el principio de los tiempos, el ser humano se ha ocupado de entenderse. Comprender la relación del hombre y la naturaleza, el hombre con la divinidad, el hombre dentro de la sociedad, así como el entendimiento del hombre en sí mismo. Platón, Sócrates, Aristóteles, Spinoza, Maquiavelo, Nezahualcóyotl, Tomás de Aquino, Hobbes, Rousseau, Savater, Mahoma, Gramsci, Nietzsche, Freud, Smith, Shopenhauer, Goethe, Arenth y decenas de pensadores dedicaron su vida entera para intentar “llegar a la verdad” acerca del comportamiento humano. Sin embargo, desde la visión de estos estudiosos del hombre y su constructo social, tenemos visiones encontradas, repletas de matices y aristas.

En este sentido, los enfoques divergentes se agruparon en dos grandes categorías para un mejor entendimiento: idealismo y realismo. Un ejemplo de esto es la disertación entre Jean Jaques Rousseau y Thomas Hobbes respecto a la bondad/ maldad del hombre, pues mientras el idealista Rousseau sostenía que “el hombre es bueno por naturaleza y este se corrompe cuando entra en sociedad”; la tesis de Hobbes tiene un enfoque opuesto, pues decía que el hombre no es pacífico por naturaleza y sólo la sociedad puede ponerle límites.

Rousseau complementaba su visión idealista del estado puro de la inocencia del hombre, una vez rota, cuando se insertaba en sociedad, ya no hay vuelta atrás. Por lo que en el Contrato Social desde su concepción, el individuo tendría que eliminar todo sentido de egoísmo y supeditarse a la voluntad de la generalidad, de manera asamblearia y unánime.

En cambio, para Hobbes, quien apela a una concepción pesimista (realista) del ser humano, que además de malvado, lo describe como inteligente, también propone un pacto entre iguales, pero a diferencia de Rousseau, estos individuos le otorgan el poder a un ente superior, al todopoderoso Leviatán (Estado), quien deberá de garantizar la paz y el orden.

Así, en nuestra sociedad, podemos observar que ambos pensadores tienen razón en algunos puntos. Por un lado, vemos roto el pacto hobbesiano, ya que nuestro Leviatán no nos garantiza orden, ni mucho menos, paz. Vemos como los egoísmos personales sobrepasan una vida plena en comunidad. Y, desde la visión rousseauniana, sabemos bien que sí tenemos una sociedad corruptora del individuo, llena de competitividad, egoísmo y maldad, pero que en el fondo existe bondad.

Quisiera creer en su visión idealista de la bondad natural del hombre. Quiero creer y vivir en una sociedad llena de individuos razonables, respetuosos, plagados de paz. Sé bien que se debe de trabajar día con día, sembrar esta semilla de bondad en nuestro alrededor para que nuestros hijos cosechen este fruto idealista. ¿Usted qué desea para la sociedad?

POR ADRIANA SARUR
ADRIANASARUR@HOTMAIL.COM
@ASARUR

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