Desaprender para entender

La cruda realidad, como dice Amy Poetter, “se necesitan años como mujer para desaprender lo que te han enseñado a lamentar”

Desaprender para entender
María Milo / Sin Filtros / Opinión El Heraldo de México

Sin embargo, esto no significa que no sea tiempo de empezar, es más, debemos hacerlo, para trazar un nuevo camino por nosotras y las que vienen detrás. Porque sí, las mujeres tenemos derecho a habitar la Tierra con nuestras ideas, nuestra voz y nuestro cuerpo. No necesitamos esconder ni encoger ninguna parte de nosotras, aunque durante mucho tiempo el mundo nos hiciera pensar lo contrario.

A partir de este pasado 1º de enero, Gran Bretaña se unió a la lista de países que eliminó el impuesto sobre los productos menstruales. Sin embargo, en lo que nos concierne a nosotras como mexicanas, todavía no podemos cantar victoria. Es cierto que ya se han impulsado iniciativas de leyes para afrontar la discriminación que existe hacia las mujeres, al no considerar a estos productos de primera necesidad. Pero la realidad es que si queremos que México sea el siguiente país en hacer este cambio, nosotras también debemos contribuir a ello. De nada servirá que cambie la ley si nuestras acciones en la calle no lo hacen también.

Desde muy chicas, a las mujeres se nos enseña que deberíamos de avergonzarnos de nuestros cuerpos. Se nos orilla a andar repartiendo perdones por algo que forma parte de nuestra bioquímica. Nos hacen pensar que el ciclo menstrual es una maldición que debemos esconder, y con la cual tenemos que “cargar.” ¿Pero qué pasaría si fuera al revés? Si celebráramos nuestra salud; si más allá de avergonzarnos por nuestro cuerpo descubriéramos el poder que reside en él; si supiéramos aplaudir su sabiduría y todo lo que es capaz de crear y hacer.

Debemos dejar de esconder y normalizar algo que es natural a nuestra existencia y naturaleza. Abrir conversaciones con TODOS, barrer las incomodidades, informar a gritos si es necesario, porque es NORMAL. Si nosotras mismas no dejamos esta perspectiva
atrás, el mundo tampoco hará el intento por cambiar. Si no comunicamos y explicamos, todo seguirá siendo visto como algo misterioso; un “problema de mujeres” que a nadie le concierne.

Dejemos de pedir perdón, cuando la disculpa la merecen las miles de mujeres que sufren al no poder comprar productos menstruales ante la falta de recursos, o las millones de niñas que se ven obligadas a dejar sus estudios durante esos días, porque claro, la menstruación es un “lujo”. Dejemos de escondernos y pensar que tenemos que actuar en silencio! Porque el progreso no puede hacerse bajo las sombras. Y tampoco se puede valorar ni cambiar lo que no se conoce.

Agradezcamos y démonos cuenta del poder que tenemos. De la fuerza del mar que llevamos dentro, de la grandeza del bosque que soporta nuestros pulmones, de la energía del río que corre por nuestras venas y el hogar que reside en nuestros corazones.

Puede que algunas partes de nosotras se encuentren rotas, que algunas cicatrices todavía no se hayan cerrado por completo. Pero volteémoslo a nuestro favor, dejemos entrar los rayos de luz entre las grietas. Renunciemos a esas creencias que durante tanto tiempo nos han dañado, y al desprendernos de ellas, enseñémosle al mundo lo que ahora a él, le toca aprender.

POR MARÍA MILO
IG: @MARIAAMILO
BLOG: WWW.MARIAMILO.BLOG
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