México-EU: ¿Mal final o nuevas negociaciones?

Altos funcionarios del gobierno saliente se quejaron de lo que consideran violaciones al T-MEC

México-EU: ¿Mal final o nuevas negociaciones?
José Carreño Figueras / Desde Afuera / Opinión El Heraldo de México

La semana pasada fue brutal en términos del tono de la relación entre Estados Unidos y México, con reclamos de uno y otro lado en torno a temas como inversión en energía o la situación del general Salvador Cienfuegos. En otras palabras, energía y seguridad; comercio y cooperación.

Pero si bien es cierto que se le puede considerar como la última crisis en la relación con el gobierno de Donald Trump, pudiera ser vista también como un anuncio de lo que puede ser en los tratos con el gobierno de Joe Biden. O tal vez no.

Puede por supuesto hacerse un caso de que los roces sean en parte un intento del gobierno Trump de dejar una herencia de crisis prefabricadas a su sucesor, algo que no estaría fuera de lugar si se considera el ambiente de polarización extrema en Estados Unidos.

Ciertamente no ayudó el agradecimiento público expresado por el presidente Trump en su visita a la frontera el martes 12. Sus alabanzas al presidente Andrés Manuel López Obrador recordaron a los demócratas su polémica visita de julio pasado a Washington para la entrada en vigor del nuevo tratado comercial norteamericano.

Por otro lado, altos funcionarios del gobierno saliente se quejaron públicamente de lo que consideran como violaciones al nuevo Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC), al señalar trato discriminatorio contra los inversionistas estadounidenses en energía.

La carta firmada por los secretarios estadounidenses Mike Pompeo (de Estado), Dan Brouillette (Energía) y Wilbur Ross (Comercio), destaca que "recientes acciones regulatorias del gobierno mexicano han creado una significativa incertidumbre acerca de los procesos regulatorios mexicanos, especialmente respecto al sector energía, y han dañado al clima general de inversión en México".

Un segundo choque se centró alrededor de los contactos de seguridad. El embajador saliente, Christopher Landau, afirmó entre otras cosas que su país había ofrecido a México equipo para detectar armas, pero nunca recibió respuesta.

Y días después, la decisión del gobierno mexicano de revelar los documentos y pruebas de acusación estadounidense contra el general Salvador Cienfuegos, exsecretario de Defensa Nacional, exonerado por la Fiscalía General de la República, provocaron otra tormenta.

Las quejas contra las decisiones mexicanas en el sector de energía en particular y ambiente económico en general ya habían provocado críticas públicas en EU, y los choques públicos y privados entre funcionarios de los dos gobiernos -especialmente con la agencia antinarcóticos, la DEA- en torno a políticas antidrogas tienen décadas. 

Pero también es cierto que por motivos internos, los dos gobiernos pueden tener interés en subrayar sus diferendos.

Trump, para dejar una crisis prefabricada en una relación con impacto doméstico en EU. Biden para buscar un nuevo acuerdo migratorio. AMLO, para prevenir interferencias en sus políticas.

Un eventual arreglo será tanto más espectacular.

POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
JOSE.CARRENO@ELHERALDODEMEXICO.COM
@CARRENOJOSE1


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