El PAN, unido ala “cloaca” del PRI

Durante décadas, hasta los ochenta, el PAN tuvo identidad como partido por su carácter opositor contra la corrupción y el abuso de poder

El PAN, unido ala “cloaca” del PRI
Álvaro Delgado / Historia de lo Inmediato / Opinión El Heraldo de México

Al fundar el PAN hace ocho décadas, en respuesta al régimen de Lázaro Cárdenas,Manuel Gómez Morin instruyó a sus dirigentes y militantes: “Nunca transigir en principios, no aliarnos con quienes pretendan defraudar la opinión pública y no estar, por supuesto, con quienes salgan de esa cloaca que es el PRM”.

         La “cloaca” era el Partido de la Revolución Mexicana, el abuelo del PRI, justamente el partido al que ahora el PAN de Gómez Morin ha decidido unirse para enfrentar al régimen de Andrés Manuel López Obrador, literalmente bajo la batuta de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex).

         La decisión del Consejo Nacional, el máximo órgano de dirección del PAN, de coaligarse con el PRI no representa el fin de un ciclo histórico del partido que fundó Gómez Morin en 1939, sino sólo la formalización que comenzó en 1988 con la convalidación del fraude electoral de Carlos Salinas y el inicio de un proyecto unitario, política, económica y socialmente, que se hará legalmente explícito el 23 de diciembre.

         No es fortuito que el actual presidente del PRI, Alejandro Cárdenas, sea un político protegido de Salinas --muy amigo de sus hijos Emiliano y Cristóbal--, a quien ofreció un banquete como gobernador en su residencia de más de 100 millones de pesos, el 25 de junio de 2017, cuando trazaba su ruta a la liga política nacional.

         El propio Cárdenas se encargó de divulgar esa reunión, a la que asistieron unos 40 invitados, en la que Salinas se hizo acompañar de su hijo Emiliano --miembro de la secta sexual de Keith Raniere--, quienes llegaron y partieron en un avión privado, un Bombardier modelo CJR con matrícula XA-UZF.

No falta quien alegue que PAN y PRI son como el agua y el aceite, y lo fueron en sus orígenes, pero ahora son ya el mismo potaje.

         Durante décadas, hasta los ochenta, el PAN tuvo identidad como partido por su carácter opositor contra la corrupción y el abuso de poder, sobre todo lo electoral, pero tras el arreglo con Salinas de 1988, operado y justificado por Diego Fernández de Cevallos, Carlos Castillo Peraza y Luis H. Alvarez, se fue haciendo indistinguible del PRI.

         El salinismo, que sigue vigente en sus múltiples ramificaciones, fue trágico para la oposición de izquierda y pródigo para la derecha: Mientras al PAN se le reconocían triunfos que ni siquiera había obtenido, como Guanajuato, se asesinaba impunemente a cientos de perredistas, a la par que se instauraba en México el intrínsecamente corrupto modelo neoliberal.

         El reclamo fraterno de Manuel Clouthier a Salinas, en el sentido de que se había apropiado del programa económico del PAN –como hasta ahora se ufanan muchos panistas--, ilustra también el compartido proyecto del PRIAN, que la convalidación del Fobaproa, en 1998, condicionó la alternancia con Vicente Fox y Felipe Calderón.

         Por eso, para los propios historiadores del PAN, como el expriista Juan José Rodríguez Prats, hablar del PRIAN no es un insulto, sino un elogio y un recurso para enfrentar a López Obrador:

“¡El PRIAN no ha sido juzgado con rigor, el PRIAN fue positivo para México! Gracias al PRIAN se aprobó el Fobaproa. Quisiera saber qué sería hoy de México sin el Fobaproa”, me dijo poco antes de la decisión del Consejo Nacional, en alusión al salvamento programa

Aludía al rescate bancario que, en 1998, aprobaron PRI y PAN en la Cámara de Diputados para convertir en deuda pública los saqueos de empresarios, banqueros y políticos, que de 552 mil millones de pesos ese año pasaron a dos billones de pesos, con pagos anuales de casi 50 mil millones.

--Se evitó el castigo a los ladrones.

--Sí, totalmente de acuerdo, pero también evitó la quiebra financiera y bancaria de México.

--Y los que se agrupan ahora con Claudio X. González son los beneficiarios del Fobaproa.

--Siempre en la vida política y en la vida se va a caminar con dos principios en los extremos: “Hágase justicia, aunque perezca el mundo”, que es lo que estás diciendo, y en el otro extremo: “El fin justifica los medios”.

--Es la impunidad.

--¡El fin justifica los medios! Son los dos extremos.

--Ese es el PRIAN.

--Eso lo vivimos en el Congreso. Es al final la tesis de la convicción legítima y la convicción de la responsabilidad.

         Una justificación análoga es la de Gustavo Madero, quien como presidente del PAN firmó el Pacto por México de Enrique Peña Nieto, en 2012, para aprobar reformas que reivindicó como de su partido: “Yo me puedo aliar con un criminal para salvar una vida”.

         Madero, el protagonista de la corrupción de los “moches” y de los casinos en el PAN de su presidencia, dice sin sonrojos que ese “criminal” es el PRI, sí, la “cloaca” ala que Gómez Morin instruyó jamás aliarse…

        

POR ÁLVARO DELGADO
ALVARO.DELGADO@PROCESO.COM.MX
@ALVARO_DELGADO


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