Aumento envenenado

Debido a que el gobierno no tiene que gastar ni un peso, puede decir lo que quiera sobre los salarios mínimos

Aumento envenenado
Fernando Herrera/ Colaborador/ Opinión El Heraldo de México

Como el gobierno no tiene que pagar los salarios que pagan las micro, pequeñas y medianas empresas, puede decidir lo que quiera sobre los salarios mínimos. No tiene que desembolsar ni un peso. En cambio, donde tiene que pagar impone austeridad, disminuye los salarios y prestaciones, y organiza devoluciones “voluntarias” de aguinaldos.

Mucha gente está feliz con el aumento de 15 por ciento al salario mínimo. ¡Qué bueno que se está corrigiendo una injusticia”, escriben los lacayos del gobierno. Los mozos de estribo sacan las pancartas y tuitean desaforados. Pero ese aumento está envenenado. No sólo es caravana con sombrero ajeno, sino un misil miserable contra la clase obrera.

El gobierno está buscando el aplauso fácil, el voto sentimental, producto del engaño y la propaganda. En los hechos, ese aumento significa más despidos de trabajadores de las más pequeñas empresas. Conozco a varios microempresarios que van al día, que no cierran porque tienen esperanzas, las cuales están resultando vanas. El aumento al salario es un aumento en los pagos al Seguro Social, Infonavit, Afores, etc.

Además de los desempleados y de los millones que ya perdieron la esperanza de encontrar un empleo, en el régimen de López Obrador está aumentando el número de personas que trabajan sin ganar ni siquiera un salario mínimo, que están en espera de una propina. En 2019 ese sector aumentó, en números redondos, 200 mil personas. Ahora, claramente, aumentarán despidos.

El año pasado se registró un abrupto descenso, de más de medio millón de personas, entre quienes ganaban más de cinco salarios mínimos. Es previsible que en 2020 también hayan disminuido. Y no se diga lo que pasará en 2021. Esta administración ha sido salvaje en contra de la clase trabajadora. Los incrementos en el salario mínimo han sido propaganda. Este es el primer gobierno donde no se han creado empleos, porque no ha habido estímulos para mantener el trabajo.

En plena crisis económica, agravada por el COVID-19, la administración mantuvo la política que nos había llevado, en un año, de un mediocre crecimiento económico de 2.5 por ciento del PIB a la recesión. Eso hizo más grandes los efectos de la pandemia. Somos el país con la peor caída y seremos de los últimos en salir. Solamente Venezuela, ejemplo para muchos integrantes de la nueva élite del poder, está peor

El gobierno se negó a defender el empleo. Para enfrentar la crisis destinó apenas 0.3 por ciento del PIB. Esa es una cifra minúscula frente a 32 por ciento de Alemania, 19 por ciento de Inglaterra o 12.5 por ciento de Estados Unidos, Italia y Perú.

Las intenciones del gobierno son buenas, pero no entienden de qué trata. La realidad no cambia por el capricho de un hombre. Tampoco basta modificar una ley para que la realidad cambie.

Por FERNANDO HERRERA 
VOCERO DEL PAN 
@FHERRERAAVILA


Compartir