De acuerdo con un viejo refrán, "ten cuidado con lo que deseas porque podrías obtenerlo".
El dicho podría aplicarse a la actual relación entre Estados Unidos y Europa: su alianza de 80 años, simbolizada por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), pasa por un momento rocoso que quizá llegue a más.
El creciente distanciamiento entre Estados Unidos y sus aliados de Europa se comienza a reflejar en una igualmente incrementada desconfianza, con consecuencias que comienzan a hacerse evidentes.
Ante la que consideran como agresiva postura de la Federación Rusa, la Unión Europea y los miembros de la OTAN parecen haber comenzado el camino hacia el fortalecimiento de sus fuerzas militares, mediante mayores presupuestos, con Alemania y Francia a la cabeza.
Pero también, ante las posturas conciliatorias del presidente Donald Trump hacia el presidente ruso, Vladimir Putin, y su política respecto a Ucrania, con abiertas dudas sobre la conveniencia de mantener a los Estados Unidos como su principal aliado y proveedor de armamentos.
Las amenazas recientes del presidente Trump sobre la imposición de tarifas comerciales a las exportaciones europeas no han contribuido a mejorar el tono de la relación, complicada con las advertencias previas sobre su rechazo a defender a aliados que no incrementarán su presupuesto militar.
"Desde Canadá hasta Europa, aumentan las peticiones para desviar el gasto futuro en defensa de los equipos estadounidenses hacia sus propias industrias, aun cuando muchos admiten que no hay una solución rápida tras décadas de dependencia", consignó The Washington Post.
Siempre de acuerdo con el periódico, "la pausa de Estados Unidos en el intercambio de inteligencia con Ucrania este mes, y las amenazas de Trump de anexar Canadá y Groenlandia, han puesto de manifiesto los riesgos de depender de Estados Unidos y han suscitado inquietud sobre si Washington podría inmovilizar aviones o desactivar lanzacohetes de forma remota como táctica de presión", agregó.
Las naciones europeas son el principal cliente externo de la industria estadounidense de armamentos, sobre la base de facilitar una defensa común.
Según el diario británico Financial Times, varios gobiernos europeos elaboran lo que describió como "planes para asumir mayores responsabilidades en la defensa del continente", incluso una propuesta "para una transferencia gestionada durante los próximos cinco a diez años".
De acuerdo con esa fuente, el Reino Unido, Francia, Alemania y los países nórdicos participan en las conversaciones informales, pero estructuradas que de hecho transformarían la actual OTAN en un pacto europeo de defensa.
Hoy, los Estados Unidos son la pieza clave de la OTAN, a la que contribuyen el 15.8 por ciento de un presupuesto de 3.5 mil millones de dólares y el despliegue de hasta cien mil elementos en bases militares y navales.
El reacomodo geopolítico y estratégico podría tener consecuencias mayores.
POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
COLABORADOR
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@CARRENOJOSE
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