DESDE AFUERA

La SRE, entre política y política

No es la primera vez que ocurre, y en más de una ocasión, las embajadas fueron premio, castigo o refugio para quienes se necesitaba apartar

OPINIÓN

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José Carreño Figueras / Desde Afuera / Opinión El Heraldo de MéxicoCréditos: Especial

De acuerdo con reportes, el gobernador de Hidalgo, Omar Fayad, desearía el puesto de embajador de México en Francia a cambio de facilitar una victoria de Morena, el partido del gobierno, en las elecciones de este año.

De ser cierto, sería una nueva señal de los problemas que hoy enfrenta la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), donde las quejas sobre la marginación de elementos del Servicio Exterior profesional son cada vez más frecuentes.

Fayad, militante del PRI, sería el tercer gobernador –o exgobernador– de origen priista que estaría en la lista de aspirantes políticos hacia una representación mexicana en el exterior.

Sin embargo, las cosas no son tan simples.

El exgobernador sinaloense, Quirino Ordaz, fue anunciado por el presidente Andrés Manuel López Obrador como el próximo embajador de México en España. Pero cuatro meses después, la administración de ese país no ha dado su acuerdo (placet), presuntamente como forma de desagrado del gobierno español por expresiones del mandatario.

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Claudia Pavlovich, exdirigente de Sonora, que busca el consulado mexicano en Barcelona, sería la tercera. En el caso de Ordaz, dicen fuentes de la cancillería, que AMLO está dispuesto a mantener su nombramiento el tiempo que sea necesario, hasta que el gobierno español le dé el placet, así sean años.

En cuanto a Fayad, uno de los posibles inconvenientes sería la reciente llegada de la actual embajadora, la notable ambientalista Blanca Jiménez Cisneros, que fue confirmada a mediados de 2021, tras su salida de la que fue una conflictuada dirección en la Comisión Nacional del Agua.

Pero los nombramientos, si bien pueden resolver algunos problemas de grilla o de transacciones políticas domésticas, son parte de la problemática que enfrenta la SRE en particular.

Es cierto que hay y han habido nombramientos políticos de considerable nivel y distinguido desempeño, pero... 

¿Las embajadas son premio de consolación para políticos "de salida" o sujetos de canje por favores o ayudas cuestionables? ¿Cuál es el impacto que esos nombramientos pueden tener en una relación bilateral?

El mensaje puede ser muy complicado y fácilmente mal interpretado por los posibles anfitriones. Cierto. No es la primera vez que ocurre y en más de una ocasión, en gobiernos pasados, las embajadas fueron premio, castigo o refugio para quienes se necesitaba apartar o dar una salida digna.

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Pero rara vez, como cuando nombraron  embajadores a los expresidentes Gustavo Díaz Ordaz (España) y Luis Echeverría  (Australia), el fenómeno había sido tan visible como ahora.

El problema es que la designación, y no sólo de embajadores, desplaza a diplomáticos profesionales y, según las quejas, los beneficiarios prestan más atención a su conexión con México que a la relación de México con el país asignado.

El vínculo entre lo interno y lo externo es importante, pero las actuales condiciones internacionales dejan cada vez menos espacio para la improvisación de política exterior. 

POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
JOSE.CARRENO@ELHERALDODEMEXICO.COM 
@CARRENOJOSE1

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