ANÁLISIS

Reorganización "pendiente" de fuerzas armadas

La Sedena estará encargada de interactuar con el Comando Norte de Estados Unidos en el diseño de una Visión Estratégica Mutua

OPINIÓN

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Íñigo Guevara Moyano / Colaborador. / Opinión El Heraldo de México

La semana pasada, el Presidente anunció un refuerzo de 50 mil millones al presupuesto de la Guardia Nacional (GN), así como su eventual retorno a las filas de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).  

Enfatizo el “retorno”, pues recordemos que originalmente la figura de la GN, que existía en papel, estaba bajo la tutela de la Sedena.

El anuncio presidencial ha llevado a una serie de críticas mal dimensionadas sobre el presupuesto militar, en ocasiones, incluso hablando de un presupuesto “brutal” para las Fuerzas Armadas. Vale aclarar que, a nivel mundial, las fuerzas militares reciben un promedio de 2% del Producto Nacional Bruto y, por lo general, esto no incluye presupuesto para las fuerzas de seguridad interior.  En México, a las Fuerzas Armadas les asignaron un presupuesto equivalente a 0.6 (cero punto seis) por ciento del PNB, es decir, menos de la tercera parte en términos comparativos de lo que se les asigna en promedio en el resto del mundo.

De regresar íntegramente la GN a Sedena, junto con un refuerzo de 50 mmdp para ser ejercidos en este año, estaríamos viendo un aumento en la asignación de presupuesto a 0.9% del PNB. Aún lejos de un incremento “brutal”, es un esfuerzo positivo. Lo más relevante, es el crecimiento de la participación de las Fuerzas Armadas en la vida pública nacional y en la dimensión internacional, por lo que es necesario un rediseño gradual de su arquitectura institucional.

De ahí que Sedena haya planteado dos recomendaciones puntuales: la creación de la Comandancia del Ejército y la incorporación de la GN a sus filas, lo que deberá de llevar a un cambio trascendental tanto en doctrina como en equipamiento y despliegue de cada fuerza. Crear una Comandancia del Ejército permitirá separar las funciones administrativas y operativas de la Sedena, permitiéndole a esta última enfocarse en la dimensión político-administrativa.  

Así pues, Sedena tendrá una estructura organizacional mejor definida, contando con tres comandancias: Ejército, Guardia Nacional y Fuerza Aérea Mexicana, coordinadas en un Estado Mayor de la Defensa Nacional (casi un Estado Mayor Conjunto).
Esta reorganización permitirá –en teoría– que la GN atraiga las funciones de seguridad interior y apoyo a la seguridad pública. No está claro aún si la Fuerza Aérea Mexicana absorberá las unidades aéreas de la GN, pero tendría sentido desde el punto de vista logístico. Lo que está claro es que esta reorganización permitirá al Ejército enfocarse en labores de defensa, permitiéndole desarrollar una visión internacional.

Ahí que la participación en operaciones de paz tomará mayor relevancia y aportaran a su desarrollo.  

En cuanto a la interacción regional, la Sedena estará encargada de interactuar con el Comando Norte de EU en el diseño de una Visión Estratégica Mutua, mientras que el Comando del Ejército lo hará con los ejércitos Norte y Sur de Estados Unidos.  

Si bien esta reorganización no toca la actual separación del poder militar en dos instituciones, Sedena y Semar, planteará la necesidad de una delimitación clara de funciones entre Guardia Costera y Marina de Guerra para la Armada de México, permitiendo así una diferencia entre las agendas al interior y al exterior, ambas muy necesarias para el desarrollo de un país moderno.   

POR ÍÑIGO GUEVARA MOYANO
DIRECTOR DE LA COMPAÑÍA JANE'S EN WASHINGTON, D.C.

dza