AMLO

Renovación sin evaluación, un error

Es obligada la minuciosidad en el análisis del Estado de México de parte de la dirección nacional del partido de AMLO por la falta de institucionalidad de dirigentes visibles

Daniel Serrano / Columna Invitada / Opinión El Heraldo de México
Escrito en OPINIÓN el

Sin duda la evaluación después de cada proceso electoral es una estación obligada para cualquier organización y los partidos políticos no son la excepción, más allá de la cuantificación de escaños en cámaras o de espacios ejecutivos que se encabezarán las fuerzas políticas de nuestro país han iniciado ya desde sus evaluaciones la ruta hacia la elección presidencial del 2024 donde Morena se juega la continuidad y por ello extraña la lentitud con la que ha asumido su evaluación.

¿Y esto por qué es un asunto de todas y todos? Porque la revisión de los números de morena es alentadora por su estabilidad, sin embargo, en distintas regiones de México también es estable la votación de la derecha y eso fue lo que en gran medida les permitió obtener triunfos, la suma aritmética y política de su llamado voto duro.

Es obligada la minuciosidad en el análisis del Estado de México de parte de la dirección nacional del partido de AMLO, no sólo por la importancia social, política, electoral o económica sino por las evidentes muestras de falta de institucionalidad de dirigentes visibles o de un sector de la militancia.

En este espacio he dicho que en política no hay casualidades sino causalidades y hoy lo reitero. Por supuesto que cobra relevancia la forma en que la derecha configuró su alianza en EdoMex, la forma en la que seleccionó en que municipios o distritos fue configurando su ingeriría midiendo cuanto sumaba cada aliado, pero también la dirección de morena debería revisar en que municipios la derecha “decidió” no ir en alianza y si las conversaciones para la configuración de la esa coalición fue exclusiva de los partidos integrantes de la misma o si en esa mesa hubo lugar para algún dirigente del partido del presidente.

La labor de las estructuras formales del partido en el gobierno federal se estrelló de frente con las estructuras del priismo mexiquense también en el poder ejecutivo estatal, ¿se podría decir que las segundas vencieron a las primeras? La queja de la inoperancia del equipo nacional fue generalizada o ¿hizo especialmente agua en el estado electoralmente más importante? Son respuestas que la dirección nacional seguramente tiene y expondrá en sus respectivos órganos.

Seguramente la conducta de los militantes y dirigentes será otro tema relevante en la ruta del balance de Morena e incluso de los demás partidos, baste un botón de muestra con lo sucedido en el PAN de Tamaulipas que ha expulsado a 95 de sus militantes por “traición” en el pasado proceso electoral. Qué dirigentes pueden ser señalados de esas conductas en tierras mexiquenses y qué suerte puede correr su carrera política, todo indica que en breve se conocerá también ese desenlace.

Si bien es cierto en todas las organizaciones políticas hay diferencias, también lo es que no todas las dirimen de la misma forma y quizá morena en la ruta de su consolidación como partido tiene la oportunidad de hacerlo de una forma más institucional o menos estridente.