DESDE AFUERA

Ortega, otro dictador en América Latina

El nicaragüense enfrentaría una oposición dividida, con una improbable candidatura de unidad como única posibilidad de evitar su reelección

José Carreño Figueras / Desde Afuera / Opinión El Heraldo de México
Escrito en OPINIÓN el

A finales de 1974, don Daniel Ortega salía de la cárcel donde llevaba encerrado siete años, liberado gracias a que un comando de sus compañeros del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) se habían apoderado de una veintena de rehenes, incluso ministros del gobierno de Anastasio Somoza, cuya familia estaba en el poder desde 1937.

Ortega estaba en prisión, aun sin juicio, pero acusado específicamente de participar en un asalto a la sucursal Kennedy del Banco de Londres y luego en el asesinato del sargento Gonzalo Lacayo, de la Guardia Nacional Somocista.

Ortega, 13 compañeros liberados y el comando que ejecutó la operación llegaron a La Habana un par de días después y luego de dos años, durante los cuales, según su biografía recibió entrenamiento guerrillero, regresó a Nicaragua para encabezar el movimiento armado contra el gobierno somocista.

Somoza cayó en 1979, en gran parte por las acciones guerrilleras, mucho por el hartazgo popular, y en buena medida por la pérdida de apoyo internacional.

Eso fue entonces. Ahora, 42 años después, tras gobernar Nicaragua por más de 20 y mientras está a la búsqueda de una tercera reelección consecutiva, lanza una oleada de arrestos contra líderes de oposición a los que acusa de ser "criminales" que atentaron "contra la seguridad del país", al tratar de organizar un "golpe de Estado".

En sus primeras declaraciones, desde que comenzaron los arrestos de presuntos candidatos presidenciales, Ortega aseguró que "eso es lo que estamos persiguiendo, eso es lo que se está investigando y eso es lo que se castigará en su momento". 

Los acusó de ser "agentes del imperio yanqui", que "conspiran contra Nicaragua, para derrocar al gobierno".

En términos reales, los acusó de oponerse a su reelección.

Según Ortega: "que no vengan con el cuento de que son candidatos, aquí no hay ningún candidato inscrito, no ha llegado el tiempo para que haya candidato". Pero, de acuerdo con una ley decretada el año pasado, los partidos y candidatos deberían acreditar personalidad jurídica en un plazo de cinco meses antes de la elección, el 7 de noviembre. 

Difícilmente se puede ser más transparente: los arrestos comenzaron el 6 de junio, cinco meses antes de los comicios.

Lo peor del caso es que Ortega, de 75 años de edad, enfrentaría una oposición dividida, con una improbable candidatura de unidad como única posibilidad –que no de certidumbre– de evitar su reelección.

Que además, sea responsable de la muerte de más de 300 personas en protestas contra una reforma del sistema de pensiones en 2018,  no habla en favor del régimen de Ortega, hoy tan demócrata como lo fue el de la familia Somoza.

La diferencia es que reclama ser "de izquierda" y que se defiende del "imperialismo". La realidad, sin embargo, es que es un "hombre fuerte" más, que como otros en la historia latinoamericana traicionó ideales y aliados. 

Así será recordado. 

POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS.
JOSE.CARRENO@ELHERALDODEMEXICO.COM 
@CARRENOJOSE1

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