SER ES RESISTIR

Ley de cupo laboral trans ya es un hecho en Argentina; ¿México para cuándo?

De acuerdo con el Conapred, en México a dos de cada tres personas trans se les ha negado injustificadamente la oportunidad de trabajar o de obtener un ascenso.

Escrito en OPINIÓN el

En un hecho histórico, el Senado argentino aprobó ayer la llamada Ley de cupo laboral trans-travesti, con la que a partir de ahora el Estado se compromete a garantizar un mínimo del 1 por ciento de su planta laboral a personas travestis, transgénero y transexuales; además, dará incentivos económicos a las empresas privadas que realicen contrataciones entre este sector de la población. La ley tendría que ser replicada cuanto antes no sólo en México sino en toda América Latina. 

En este espacio hemos hablado de las múltiples violencias a las que se enfrentan las personas trans. Una de ellas, y tal vez la que significa el principio de una cadena que conduce a la precarización, es el exilio de casa, es decir, la expulsión del seno familiar. De este hecho (y de la falta de acciones por parte de nuestras instituciones) derivan luego un difícil acceso a la educación, la salud y el trabajo. 

A pesar de que tanto en la Declaración Universal de los Derechos Humanos como en la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos se estipula que todas las personas tenemos derecho a un trabajo digno, libre de discriminación y con una remuneración satisfactoria, lo cierto es que las poblaciones trans nos enfrentamos a una gran falta de acceso a oportunidades laborales. Y antes de pasar a los números y las estadísticas, va la pregunta: ¿a cuántas personas trans conoces en tu espacio de trabajo o en las empresas de servicio que sueles frecuentar?

Desempleo para personas trans en México

En México, según datos de Conapred, siete de cada 10 personas trans enfrentan discriminación; el hogar y los espacios laborales son los dos sitios donde más se presentan este tipo de episodios. Desafortunadamente, y como bien apunta Leah Muñoz, “en México existen pocos estudios serios sobre la situación laboral que enfrentan las personas trans y el gobierno poco ha hecho por generar información sobre el tema y visibilizar un problema social. Basta señalar que en la página del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) no existe ningún dato que registre el número de personas trans que están empleadas”. 

Sin embargo, un informe de la Comisión de Derechos Humanos del por entonces Distrito Federal (así de desactualizadas están las cifras con respecto a poblaciones trans), “es común que las personas trans que trabajan en condiciones estables no realicen el proceso de transición teniendo empleo; es decir, que no enfrenten el proceso de transición durante su vida laboral. En otros casos, la transición física se ve frenada por la necesidad de acceder al empleo y mantenerlo”. 

El temor de las personas trans a perder su empleo al realizar una transición de género o a no encontrar trabajo una vez realizada la transición no es gratuito. De acuerdo con el Conapred, en México a dos de cada tres personas trans se les ha negado injustificadamente la oportunidad de trabajar o de obtener un ascenso.

Nos recuerda Leah Muñoz que un estudio de 2009 titulado Investigación: Discriminación y exclusión laboral de la población travesti, transgénero y transexual de la Ciudad de México reveló que “existe una alta tasa de desempleo, y ante la falta del mismo se opta por el autoempleo. 54.88 por ciento de la población se autoemplea, 25.48 por ciento de la población cuenta con un empleo asalariado y un 19.60 por ciento de la población se encuentra desempleada”. 

¿Qué podemos hacer?

Apenas el pasado martes 22 de junio, la Fundación Human Rights Campaign junto a  PepsiCo México y Baker McKenzie presentaron un manual para promover políticas laborales a favor de las personas trans. Durante la presentación del proyecto se apuntó que de acuerdo con el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, en México se estima que existe una población trans de al menos 630 mil personas, de las que sólo el 11 por ciento han alcanzado estudios universitarios, mientras que sólo 5 por ciento logra ejercer su profesión en una empresa. 

Para combatir esta situación de discriminación contra la población trans, en el manual se realizan algunas sugerencias a las empresas para ser mucho más inclusivas y respetuosas. Entre las recomendaciones destacan:

  • Prácticas de reclutamiento incluyentes
  • Sensibilización a los equipos de trabajo
  • Acompañamiento sensible en caso de transición
  • Respeto a la antigüedad laboral tras cambio de identidad legal
  • Código de vestimenta flexible
  • Incorporación de baños neutros y adaptación de baños trans incluyentes 

Sin duda, el manual presentado en México es una buena noticia y se trata de un material que habría que promover para que sea adoptado por las empresas mexicanas, pero el combate a la discriminación laboral contra personas trans en el país es algo que no puede quedar únicamente en manos de la sociedad civil, asociaciones y sector privado, sino que nuestros representantes, autoridades e instituciones tienen también que poner manos a la obra para garantizar una condición de igualdad, de piso parejo, para todos sus ciudadanos.

Garantizar el acceso al trabajo a las personas trans es una de las vías para contrarrestar la discriminación y violencias a las que nos enfrentamos. Por ello, nada sería mejor que la implementación a nivel federal de una ley de cupo laboral trans como la recién aprobada en Argentina.