TRES EN RAYA

Clasismo, no; nepotismo, sí

En los hechos, dichas personas no tienen ni la experiencia ni el aprendizaje en las áreas de gobierno que ahora detentan

Verónica Malo Guzmán / Tres en Raya / Opinión El Heraldo de México
Escrito en OPINIÓN el

Según López Obrador, las personas que cuentan con maestría o doctorado se sienten superiores en automático. Ello es falso. 

Lo que es más, él y sus acólitos acusan a la prensa de ser clasista por el hecho de evidenciar que en Presidencia se hace una repartición de puestos con base en el criterio de haber formado parte o no de la ayudantía del primer mandatario. 

En los hechos, dichas personas no tienen ni la experiencia ni el aprendizaje en las áreas de gobierno que ahora detentan; por lo que insistir que se requieren personas con capacidad probada para ocupar las plazas en cuestión, así como que hay muchos funcionarios hoy en día que sí la tienen —con una honestidad también probada— y que merecen esos cargos, no es clasista.

En cambio, otorgar puestos de alta responsabilidad en la administración federal (los cuales requieren conocimientos específicos para desempeñarlos a cabalidad) sin considerar la experiencia y privilegiando la lealtad hacia la figura del jefe del ejecutivo, sí es una forma de nepotismo.

Pero en México no tenemos a un líder de Estado, sino a un demagogo con aspiraciones de ministro de culto que prejuzga a las personas —por lo mismo, las discrimina— y quiere imponernos su muy particular forma de entender el mundo.

Pero hablemos de honestidad. La de Alejandro Calderón, hoy coordinador de abastecimiento de medicinas en el INSABI. Cuenta con una licenciatura en medicina y maestría en administración en servicios de la salud. Fue médico de guardia en Villahermosa, Tabasco (2013-2014), luego participó en la logística de la campaña de AMLO, pasó a ser parte de la ayudantía presidencial, y de ahí brincó a coordinador del Instituto mencionado. Tal vez su falta de experiencia justifique el que ahora haya desabasto de medicamentos (si bien el influyente funcionario afirma que hay suficientes medicamentos oncológicos en todo el país).

Ángel Carrizales es otro ejemplo. Ingeniero químico, exintegrante de la ayudantía presidencial, y hoy titular de la Agencia de Seguridad Industrial y Protección al Medio Ambiente. Rechazado por el Senado en cinco ocasiones para formar parte de la Comisión Reguladora de Energía debido a su inexperiencia en cargos en el sector energético. Pero la voluntad del inquilino de Palacio muestra que, en términos de importancia, poco importa la experiencia en el rubro; el atributo a tomar en cuenta para la designación es recorrer con él los caminos del país.

Arlette Silva, ingeniera en electrónica, dejó de correr al lado de los vehículos presidenciales para ser gerente de adquisiciones y proyectos en Pemex, autorizando más de 550 millones de pesos en contratos. Su ascenso en la paraestatal es inverosímil: en menos de dos meses pasó de subgerente a gerente, a pesar de que no contaba con experiencia previa.

Este tipo de nombramientos muestra la extraña lógica de López Obrador, pues aunque reitera el “no somos iguales”, el nepotismo y el tráfico de influencias de sus pupilos calcan el modelo de amiguismo y compadrazgo que tanto ha criticado.

No hay nada de malo en que se trate de jóvenes, de universitarios, de personas que cuenten o no con posgrado, como tampoco el que en algún momento hayan formado parte de su ayudantía. La deformación es no contar con el conocimiento y las capacidades requeridos para detentar los puestos que hoy desempeñan. Ocho miembros de su ayudantía pasaron por dedazo —esto es, sin examen de oposición, sin capacitación, sin entrevistas— a ocupar cargos de alto mando.

La cultura del esfuerzo es real y la libertad intelectual, política y económica también. En la medida que ello se reconozca no existirá clasismo en los cuestionamientos que hace la prensa y la ciudadanía en general a esas y otras designaciones. Pero es en ese mismo sentido que no se puede entender el conservadurismo a ultranza que manifiesta —y el nepotismo que despliega— el presidente al nombrar funcionarios sin los conocimientos y la experiencia requeridos.

POR VERÓNICA MALO
VERONICAMALOGUZMAN@GMAIL.COM

DZA