COLUMNA INVITADA

Adiós Trump, bienvenido Biden

Claudia Sheinbaum Pardo apostó todo a Donald Trump. En realidad ella no tomó la decisión, lo hizo el presidente Andrés Manuel López Obrador por consejo de Marcelo Ebrard

Martha Gutiérrez / Columna Invitada / Opinión El Heraldo de México
Escrito en OPINIÓN el

Claudia Sheinbaum Pardo apostó todo a Donald Trump. En realidad ella no tomó la decisión, lo hizo el presidente Andrés Manuel López Obrador por consejo de Marcelo Ebrard. Esa conexión y razonamiento resulta curiosa, porque en realidad Ebrard la construye apostando a su posible candidatura presidencial.

Hoy, después de las tragedias y frentes abiertos que le dejó su “minion político” Mario Delgado, y el derrumbe de la Línea 12 del Metro en la Ciudad de México, está más triste y lejana que nunca . Apostó con esa carta, que además, realmente era la única que tenía, ya que hacia el interior de Morena y del país es más que evidente que Andrés Manuel elegiría a Claudia y no a él.

Por lo tanto, en un estilo muy neoliberal apostó a que las condiciones internacionales le pudieran dar el oxígeno que no logra obtener en las nacionales. Irónicamente, justo por las condiciones internacionales es por las que el mismo Marcelo es inviable. Pues las críticas más feroces y profundas por el accidente, se han plasmado en el New York Times, The Economist, y otros tantos importantes diarios internacionales.

Además, ahora se suma el escenario que dejó con el vecino del norte su apuesta por Donald Trump. Kamala Harris y el embajador recién nombrado en México, Ken Salazar, dan cuenta de ello, En política, los hechos son los que se analizan, y más cuándo así se conduce el actual gobierno norteamericano, no como el anterior, encabezado por Trump que hablaba mucho y hacía poco.

Así, los hechos nos muestran que la Vicepresidenta de los Estados Unidos en su encuentro, en realidad no consideró a México en el interés principal de su gira internacional, sino como un segundo país de visita, nada más y nada menos que después de Guatemala. Por si fuera poco, la nativa de California, ex senadora y ex fiscal del propio estado, que conoce perfectamente la vecindad con México, permaneció más tiempo en Guatemala que en territorio nacional.

El discurso presentado a la prensa fue de una relación colaborativa sobre migración, especialmente sus causas, fortalecimiento de los gobiernos democráticos, el trabajo en conjunto con entes privados, organizaciones civiles y ONG's, la ejecución puntual de la ley, y la protección a menores. Al parecer también abordaron el tema de la pandemia, vacunas, seguridad y economía.

La visita no era para resolver, sino para conocer los argumentos de los mandatarios de Guatemala y México. Sin embargo, curiosamente la visita a nuestro país se llevó a cabo un día después de la elección intermedia, y además el suceso político posterior a la visita de Kamala Harris fue nombrar a Ken Salazar como embajador en México.

Salazar originario de Colorado, fue el primer senador hispano en la historia de EEUU, experto en energía y regulación y Secretario del Interior con Barack Obama. Harris al igual que Biden, deben probar ante la presión en su país, que son capaces de resolver la migración, pero sobre todo que pueden manejar a mandatorios tan resbalosos como los latinoamericanos, especialmente Andrés Manuel López Obrador.

La realidad, es que se están preparando para la disputa que se avecina en el frente energético ante el incumplimiento sistemático de la reforma constitucional energética, y el desdén y desprecio con el que este gobierno ha tratado a la inversión extranjera, particularmente en ese sector.

El vecino del norte ha aprendido que la intervención en política latinoamericana les ha resultado contraproducente, pues les ha explotado en la cara, por lo que ahora, están tejiendo fino y de manera más astuta, y no precisamente será en beneficio de un gobierno que apostó todo por Donald Trump. Y no es pregunta.

POR MARTHA GUTIÉRREZ
ANALISTA EN COMUNICACIÓN POLÍTICA
@MARTHAGTZ

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