COLUMNA INVITADA

Congruencia

El Artículo 180 de los Estatutos del PRI señala que las y los dirigentes al asumir sus cargos deberán protestar “cumplir y hacer cumplir

OPINIÓN

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José Encarnación Alfaro Cazares/ Colaborador/ Opinión El Heraldo de México

El Artículo 180 de los Estatutos del PRI señala que las y los dirigentes al asumir sus cargos deberán protestar “cumplir y hacer cumplir la Declaración de Principios, el Programa de Acción, los Estatutos y el Código de Ética Partidaria que rigen al partido, desempeñando el cargo para el que ha sido electo con patriotismo, lealtad, honradez, honestidad, eficacia y eficiencia, apegado a los principios ideológicos y sujeto a que el partido y sus militantes se lo demanden o se lo reconozcan.” 

En este contexto, las dirigencias que asumen su responsabilidad en la víspera de un proceso electoral adquieren el compromiso de trabajar por el interés general del partido y orientar su máximo esfuerzo a lograr la victoria electoral en cada espacio de representación por el que se compita. Cuando un dirigente enfoca sus objetivos en un proyecto personal y trabaja por el interés de su grupo político pierde la brújula de la lealtad y la honestidad que le debe al partido y la ambición le hace extraviar el sentido de la eficacia y de la eficiencia. 

A la luz de los resultados de la jornada electoral del 6 de junio, queda claro que Alejandro Moreno no fue congruente con la protesta estatutaria rendida al asumir el cargo de presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI. No fue honesto ni leal a los altos intereses del partido al aprovechar el cargo para colocar a sus incondicionales, amigos y familiares en las candidaturas de representación proporcional, pasando por encima de las disposiciones estatutarias y atropellando valiosos liderazgos regionales. Faltó también a la eficacia y a la eficiencia pues no entrega buenos resultados. 

Porque nadie puede admitir como eficiencia electoral haber perdido en las 15 elecciones de gobernaturas, incluidos los 8 estados que gobierna el PRI. Tampoco se puede cantar como victoria haber ganado tres diputaciones más o haber perdido un millón de votos con relación a la elección de diputados federales de 2018; o haber ganado 19 diputaciones en la alianza “Va por México”, de las cuales en 17 no habría ganado el PRI sin los votos del PAN y del PRD.  

En política una condición para gozar de credibilidad y de autoridad moral, tanto en un plano individual como en uno de dirigencia, es la congruencia de las acciones; congruencia que no significa mera coherencia lógica entre los compromisos que se asumen y los resultados que se presentan, sino que tiene que ver con la altura de miras y la estatura ética de quien la ejerce. Por congruencia renunciaron a su respectivo cargo de dirigencia nacional Manlio Fabio Beltrones y René Juárez frente a los resultados electorales adversos de 2016 y 2018. 

Por salud política, en el PRI se debe dar paso a una nueva dirigencia nacional que convoque y dirija una etapa de reconstrucción partidaria, necesaria desde 2018, y de edificación de nuevas alianzas con la sociedad, que vigile la actuación de sus fracciones parlamentarias y sea garantía de unidad, inclusión, democracia interna y honestidad en el ejercicio de la dirigencia. El Partido y la militancia así lo demandan. 

POR JOSÉ ENCARNACIÓN ALFARO CÁZARES

@JOSEEALFARO 

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