Cuatro años, tantas cosas

Esta columna de aniversario quiero dedicarla a todos aquellos que, como yo, tuvieron que interrumpir su rutina de correr y ejercicio, y que hoy intentan volver a retomar su ritmo

Cuatro años, tantas cosas
Rossana Ayala/ Pasión por correr/ Opinión El Heraldo de México

Un día como hoy, pero del año 2017, se publicó por primera vez esta columna en las páginas de El Heraldo de México, cuyo primer ejemplar comenzó a circular hace cuatro años. Cuatro años en los que el país y nosotros hemos cambiado. La política nacional dio un giro hacia la izquierda y en 2018, con el triunfo de Andrés Manuel López Obrador, comenzó un gobierno que hoy casi llega a la mitad de su sexenio con un país dividido y polarizado sobre sus resultados.

Se nos atravesó en este lapso una pandemia, la peor que hayamos conocido, y a partir de febrero de 2020 nuestras vidas cambiaron de manera abrupta, y la forma de relacionarnos con los demás, junto con el trabajo, la vida en el hogar, los ingresos y muchas otras cosas, se modificaron quizás para siempre. De todo eso hemos ido dando cuenta en las páginas de este diario, que hoy es una realidad consolidada y una fuente de información para muchos mexicanos. Y también en esta columna hemos tratado de reflejar, desde nuestra óptica y enfoque, cada una de las circunstancias, problemas y vicisitudes que hemos tenido que enfrentar los corredores de corazón.

Hoy que estamos en medio aún de la enfermedad, en época de campañas electorales en el país, con un ambiente enrarecido, y preocupados por las señales y alarmas cada vez más claras del cambio climático en el planeta, necesitamos aferrarnos a las cosas que nos gustan, que nos hacen sentir bien y nos ayudan a seguir luchando en medio de esta realidad que nos ha tocado vivir. Para mí correr siempre ha sido una de esas cosas que me impulsan y me devuelven a mi centro, cuando el mundo exterior y las circunstancias se empeñan en sacarme.

Por eso, esta columna de aniversario, de cuatro años de compartir con ustedes —amables lectores— mis comentarios, mis ideas y sobre todo mis recomendaciones, quiero dedicarla a todos aquellos que, como yo, tuvieron que interrumpir su rutina de correr y ejercicio, y que hoy intentan volver a retomar su ritmo y, con ello, el impulso que el movimiento le daba a sus vidas, a su salud y a su estado de ánimo.

Mientras el futuro de las carreras presenciales siga incierto, y de no haber un cambio importante en las tendencias, no habrá seguridad de contar con las condiciones propicias para celebrarlas sin incurrir en riesgos sanitarios. No nos queda más que seguir cuidándonos y entrenar no sólo con el corazón, sino con la cabeza; ser corredores inteligentes, que escuchan a su cuerpo y a las señales que éste nos da.

Ya lo hemos dicho aquí, que el verdadero corredor es el que aprende a permanecer alerta, es aquel que cuanto más corre, más conoce su cuerpo, a tal grado que los sentidos se le afinan y el mundo que lo rodea ya no es algo que disfruta sólo con la mirada; se funde con él a medida que avanza cada kilómetro. A muchos esta pandemia nos privó de experimentar de nuevo estas sensaciones, pero no significa que no podamos volver a vivirlas.

Empezar de cero o recomenzar no necesariamente es un borrón y cuenta nueva; nuestras piernas cargan ya con una historia escrita en cientos de kilómetros acumulados. Contamos con el conocimiento y la sabiduría para no cometer los errores de la novatez, pues sabemos entrenar.

Y ahora que más que nunca trabajamos sentados, nos desplazamos sentados y nos divertimos sentados, pongámonos de pie y seamos como Forrest Gump que dijo: “Aquel día, no sé exactamente por qué, decidí ir a correr un rato”.

POR ROSSANA AYALA
AYALA.ROSS@GMAIL.COM
@AYALAROSS1

dza


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