El dolor

El dolor es cosa muy seria, muy dura

El dolor
Ramón Ojeda Mestre/ Colaborador/ Opinión El Heraldo de México

Seguramente ya murió, pero lo recuerdo muy a menudo, ahora que vemos a nuestro alrededor cómo se han enseñoreado la muerte y sus espinas y vamos perdiendo seres queridos y leyendo cifras de terror, digo que rememoro a un médico de Chiapas que era literato, poeta y sensible artista, el doctor Enoch Cancino Casahonda y que ganó varios premios nacionales, uno de ellos, por su “Canto a Chiapas” y del cual un renglón se me quedó grabado: “…como el dolor, que desde siempre, esparce su trágica semilla por el mundo…”.

El dolor es cosa muy seria, muy dura. Para quien lo padece y para quien ve que sus seres queridos lo sufren. Por mucho que la ciencia ha avanzado, o las computadoras maravillosas, no hemos logrado tener un “dolorímetro” preciso y confiable. Y es que hay varios aspectos acuciantes: uno, cada dolor es distinto, dos, cada paciente es diferente, tres, la duración e intensidad cuentan. No hay cura para el dolor: médicos inútiles.

Válgase la expresión, hay dolores somáticos y hay dolores psíquicos. Tal vez usted, sabia mujer, agregará que también hay dolores espirituales. No voy a discutir. El hecho es que el dolor existe. El dolor es real, pero intangible. Lo ves, lo oyes, lo sientes, pero no lo puedes asir. El dolor existe en el sistema nervioso de los seres vivos. No en todos, pero en los humanos desde luego. El dolor duele y huele. El dolor es muy útil para anunciar desajustes.

Otra cosa, cada persona tiene una diferente resistencia al dolor. La tristeza también puede entenderse como un dolor. En griego antiguo la palabra dolor es algós, ἀλγηδών de ἄλγος. De allí vienen las palabras nostalgia νοσταλγία, cefalalgia o analgésico, neuralgia. Si se quiere entender a profundidad la nostalgia como padecimiento psicológico basta leer a Homero y la Odisea o a Konstantino Cavafis el poeta de Alejandría con el viaje a Ithaca. Magnífica la traducción de Octavio Paz o la de Álvarez, o, ya más cerca de nosotros, el inmortal tango Nostalgias, de Carlos Gardel. Quien sepa de amores, que calle y comprenda. O, ya encarrerado el ratón, enfrentar la obra del premio Nobel 2017 Kazuo Ishiguro, el que ganó al año siguiente de Bob Dylan. Ishiguro es implacable para describir diversos tipos de dolores pues, como él dijo: “… su novela hurga en los ‘gigantes enterrados’ que tienen todos los seres humanos, “puntos oscuros de los que se evita hablar para evitar males mayores”.

La psiquiatra Elizbeth Kubler dijo que el dolor tiene cinco etapas: Negación, Ira, Negociación, Depresión y Aceptación, lo discutiré con ella en cuanto llegue yo al infierno, pues falleció en 2004 y no creo que los psiquiatras vayan al cielo, la verdad.

Arnold Toynbee explicó que el misterio de la historia pasa por el sufrimiento. Learn comes through suffering, afirma como epígrafe de su obra, como lo registró la maestra Viñuela en “Aproximación al Dolor y al Sufrimiento en la Literatura” El conocimiento sapiencial madura a través del dolor.

Clive S. Lewis, Profesor de literatura medieval y renacentista en Oxford y Cambridge se hizo famoso por la profundidad de su pensamiento. Analista del dolor y buscador de respuestas al tema del sufrimiento, elaboró argumentos que difundió en conferencias y charlas radiales, ante grandes audiencias.

Sin embargo, cuando el sufrimiento por la pérdida de su ser más querido llegó a su vida, quedó sin sostén y, en su honesta lucidez, afirmó la clara distinción que existe entre teorizar sobre el dolor y entre la vívida experiencia espiritual del sufrimiento que no encuentra palabras para expresarse. Una pena observada, título de su autobiografía, es un intento de conciliar una razón sin luz con un corazón sangrante.

Pero nosotros hablamos del dolor real, el que cada mujer o cada hombre   sienten en diferentes intensidades o en diversas duraciones. Puede ser sólo una vez o puede ser infinidad de ocasiones. Algunos dolores llevan al suicidio, otros al estoicismo o al masoquismo. Hay dolores que se llevan en silencio y otros que se utilizan para chantajear sentimentalmente o para buscar lo que los gringos llaman indulgence or patronize. Como quiera que sea, decía Albert Camus “el sufrimiento es como un agujero por el que entra la luz”.

¿Cuántas veces puede sentir una mujer o un hombre el dolor a lo largo de su vida? Tampoco lo sabemos. ¿Cuántas veces se puede combinar el dolor físico con el dolor emocional o mental? ¿En dónde radica el secreto de qué hay personas que nacen con mayor resistencia o con un umbral más alto al dolor?

¿Por qué hay seres humanos que disfrutan causar dolor a otros?

El dolor es quizá el sentimiento que más hermana a los seres humanos y, en ocasiones, a los animales mismos. Soy dolor que nunca te ha dolido…Ya la biblia registró mil veces la cuestión del dolor desde Génesis 3:16 o el Corán lo plantea como regalo de Dios, en el budismo, cuando se explican las cuatro nobles verdades, se afirma que la palabra dukkha es traducida por una gama de similares: dolor, sufrimiento, pena, aflicción, angustia, estrés, insatisfacción, descontento, etc, mientras que sukha es traducido como felicidad, dicha, placer, alegría.

Quedémonos con Hamlet, cuando se pregunta Whether 'tis nobler in the mind to suffer… The heart-ache and the thousand natural shocks. Ese dolor del corazón decía Shakespeare, el peor de los dolores. No sé, tal vez usted sí y desde luego también Marguerite Duras en su libro autobiográfico El Dolor.

POR RAMÓN OJEDA MESTRE
ROJEDAMESTRE@YAHOO.COM

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