La vacuna, la ficción y la política

Las fotografías de inmunizaciones al momento de ser embarcadas o recibidas se han convertido en una herramienta de propaganda

La vacuna, la ficción y la política
José Carreño Figueras / Desde Afuera / Opinión El Heraldo de México

Hace unas cuantas semanas había denuncias por el acaparamiento de vacunas a manos de países ricos.

A fines de enero de este año, la Organización Mundial de la Salud (OMS) llamaba a las naciones más ricas a "reflexionar sobre su egoísmo", según un señalamiento de su director, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

Pero el funcionario, como muchos otros a niveles nacional o internacional, no hacía más que cubrirse la espalda ante los crecientes reclamos creados por la pandemia.

Ghebreyesus anotaba que el mundo se encontraba al borde de un  fracaso moral, debido a la inequitativa distribución de las inmunizaciones contra el COVID-19, debido a los obstáculos encontrados por la iniciativa COVAX, ante los acuerdos bilaterales entre compañías y naciones ricas.

Ghebreyesus tenía razón, pero en términos estrictamente teóricos. Tal vez ahora, privadamente, da gracias de que la OMS, en general, y la COVAX, en particular, no hayan sido encargadas de distribuir vacunas que todavía no existían ni existen. 

Porque la realidad es que hay una creciente, pero aún insuficiente, disponibilidad de vacunas. Las que si sobran son poses políticas.

Aunque hubiera sido entretenido ver los juegos políticos en que se hubieran visto a la OMS y la COVAX para distribuir las menos de 140 millones de dosis disponibles en febrero. 

O determinar qué países y quiénes se hubieran beneficiado con los mil millones de dosis que se han aplicado hasta ahora, o los mil millones que se espera se produzcan en mayo. 

Ese hubiera sido un proceso político interesante.

En las últimas semanas, las fotografías de cargamentos de vacunas al momento de ser embarcados o recibidos se han convertido en una herramienta de propaganda política.

Pero la realidad es que los cargamentos son apenas algo más que simbólicos: ni los productores de inmunizaciones tienen ahora suficientes dosis para cubrir la demanda, propia o mundial, ni los posibles consumidores se acercan siquiera a obtener las cantidades que necesitan.

Los gobiernos de los países ricos, incluso Estados Unidos, la Unión Europea y Japón, pusieron dinero en el tema y compraron por adelantado miles de millones de dosis de vacunas, y de hecho con eso financiaron su desarrollo.  

Otros países, como Rusia y China, confiaron en sus institutos científicos estatales. 

Unos y otros prometieron más de lo que podían cumplir, y los gobiernos de países importadores ofrecieron a sus poblaciones más esperanzas que realidades. La realidad es que muchas vacunas prometidas están todavía por fabricarse y que el déficit mundial no será cubierto sino hasta el año próximo. 

Algunos dicen que uno de los grandes problemas revelados por la pandemia es que prevalecieron las divisiones, los argumentos burocráticos y los intereses económicos, políticos y geopolíticos por sobre las necesidades reales.

Y no les faltaría razón.

Por JOSÉ CARREÑO FIGUERAS.
JOSE.CARRENO@ELHERALDODEMEXICO.COM 
@CARRENOJOSE1

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