Escuelas en abandono

Una cosa es cerrar escuelas y otra abandonarlas. Las escuelas no tuvieron ningún tipo de mantenimiento y esta negligencia nos costará a todos los contribuyentes.

Escuelas en abandono
Fernando Ruiz / Columna Invitada / Opinión El Heraldo de México

Con el reinicio de actividades presenciales en Campeche y la jornada de vacunación de maestros en cinco entidades federativas la semana pasada, las autoridades educativas han empezado a preocuparse por las condiciones de la infraestructura escolar.

Las escuelas son como las casas, sufren una especie de síndrome de abandono que se refleja en su deterioro. Cuando una casa está sola éste se hace más notorio y acelerado. Las viviendas abandonadas atraen humedad, polvo, alimañas, insectos y otros elementos que aceleran el deterioro de sus materiales, aunque hayan sido construidas con productos de elevada calidad y con los más modernos estándares de ingeniería y arquitectura.

La mayoría de las escuelas públicas fueron literalmente abandonadas durante más de un año. Apenas se está realizando un levantamiento de datos y es probable que existan daños en tuberías, drenajes, instalaciones sanitarias y redes eléctricas. Y por si fuera poco fueron objeto de saqueo. Coahuila reporta 500 escuelas vandalizadas y Jalisco 643 casos de robos a escuelas en 2020. Esto se acumula al déficit que ya existía, 1 de cada 4 escuelas sin acceso a agua y 1 de cada 3 sin instalación para lavado de manos (SEP, 2020).

Una cosa es cerrar escuelas y otra abandonarlas. Las escuelas no tuvieron ningún tipo de mantenimiento y esta negligencia nos costará a todos los contribuyentes.

Esto nos lleva a plantearnos el gasto educativo. El Presupuesto de Egresos de la Federación 2021 fue diseñado a partir de las obsesiones presidenciales y no para para atender la emergencia educativa. Desaparecieron programas necesarios y concentraron recursos en programas asistenciales. Aunado a lo anterior, se decidió cambiar al titular de la Secretaría de Educación Pública y con él a la mayoría de funcionarios de la SEP. Ahora, además, padecemos parálisis institucional.

Como en el pasado empiezan a surgir las declaraciones que sólo arrojan cifras para ocultar la incapacidad gubernamental. La SEP anuncia lo que ya sabemos, que invertirá 12,000 mdp para 50 mil escuelas del programa La Escuela es Nuestra, pero olvida decir que el 50% ya está etiquetado para el Programa Escuelas de Tiempo Completo y por tanto no serán suficientes (SEP, Boletín 37, 22/feb/2021). Sonora anuncia la rehabilitación de 800 planteles y Nuevo León 206, ¿esto soluciona el problema en esas entidades? Campeche presume 600 mil pesos para materiales de limpieza, desinfección y protección, pero nada sobre infraestructura. No sobra precisar que Campeche, al igual que la mayoría de los estados, tuvo una reducción de más de 50% en los recursos federalizados, de 224 millones de pesos en 2018 a sólo 107 mdp en 2020.

Aunque es claro que los tiempos y los recursos son limitados para enfrentar este problema lo podemos lograr si contamos con una estrategia y un liderazgo institucional cooperativo y eficaz. No basta con ordenar la reapertura pues corremos el riesgo de quedarnos con escuelas abiertas pero vacías, con escuelas cuya infraestructura no permita la llegada de los estudiantes.

POR FERNANDO RUIZ
DIRECTOR DE INVESTIGACIÓN EN MEXICANOS PRIMERO 
@FRUIZ_RUIZ

dza


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