La reunión Biden y AMLO: el camino de una nueva agenda bilateral

México y EU tienen diferentes enfoques acerca del desarrollo económico cooperativo entre ambas naciones

La reunión Biden y AMLO: el camino de una nueva agenda bilateral
Luis Miguel Martínez Anzures / Colaboradora / Opinión El Heraldo de México

La primera reunión de trabajo entre el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, y su homólogo norteamericano, Joe Biden, transcurrió como diplomáticamente se esperaba, cortés y sin ningún tipo de fricción. El primer round de sombra pareciera haberlo ganado Biden.

La agenda transcurrió en línea con las prioridades de los norteamericanos, sobre los intereses de los mexicanos.

Una muestra de ello es lo que la vocera presidencial Jen Psaki adelantó por la mañana de ese mismo día, en donde mencionó en qué puntos no avanzaría ni un centímetro lo que propusiera la delegación mexicana. Esos postulados fueron ratificados en los hechos, horas más tarde.

 Psaki agregó que Biden “ha dejado en claro que se está enfocando para asegurar que las vacunas sean accesibles a cada estadounidense”, y que sólo hasta después de vacunar a toda su población, verían la posibilidad de compartir su excedente. Fijaron agenda y lograron por ahora comportarse como el país hegemónico que son.

Lo que se ha podido dilucidar hasta ahora, es que tanto Biden, como Andrés Manuel, tienen claro que la cooperación regional entre ambas economías podría ayudar a destrabar el enorme estancamiento que ha generado la pandemia del COVID-19 en todo el mundo, pero con especial interés en América.

El problema es que ambos tienen diferentes enfoques acerca del desarrollo económico cooperativo entre ambos países.

Ya que mientras, López Obrador desea impulsar la economía regional a través de un tratado bilateral alusivo al de la década de los 40, en donde los mexicanos y centroamericanos pudieran trabajar en Estados Unidos con una especie de visa de trabajo. Al parecer en el otro lado de la frontera, esta visión no se comparte.

En el caso de Biden las cosas parecieran ir en otra dirección, pues se ha decidido blindar su economía a través de acuerdos internos que disminuyan el volumen de las importaciones en las principales cadenas productivas. Esa tesitura restrictiva podría ser el eje principal de la política comercial entre Estados Unidos y México para los siguientes años, lo cual no dejaría muy bien parado al mercado nacional, sino se negocian adecuadamente los términos de esta relación a pesar del T-MEC.

Otro punto que debe preocupar en demasía es el concepto de Seguridad Nacional que de acuerdo con las primeras aproximaciones que se han podido apreciar, por el lado norteamericano, se tomará muy en serio, siendo el primer eje de esta estrategia la defensa férrea de las energías renovables y la seguridad al exterior de sus fronteras. Este aspecto pudiera contraponerse con la política energética de López Obrador, si es que, de este lado, no se logra dinamizar el crecimiento sostenido de mecanismos sustentables para la generación de combustibles y energías limpias.  

¿México será capaz de reinventarse en este aspecto para consolidar una estrategia de crecimiento sostenido en el mediano y largo plazo junto a Estados Unidos, o este será el punto de quiebre en la naciente relación con el vecino del norte?

POR  LUIS MIGUEL MARTÍNEZ ANZURES
PRESIDENTE DEL INSTITUTO NACIONAL DE ADMINISTRACIÓN PÚBLICA

avh 


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