Aguas, delfines tempraneros

La historia documenta que no llegaron a convertirse en presidentes del país

Aguas, delfines tempraneros
Luis Soto / Agenda Confidencial / Opinión El Heraldo de México

No por mucho madrugar amanece más temprano, reza el refrán que bien podría aplicarse a los integrantes del equipo del Presidente de la República, a quienes les ha hecho creer —ya sea con una palmadita en el hombro, con una mención a su destacado trabajo o con un guiño— que ellos son los buenos para sucederlo en la Silla del Águila en 2024.

“Ya hay relevo generacional… hay mujeres y hombres”, declaró el presidente Andrés Manuel López Obrador la semana pasada, lo que dio rienda suelta a la especulación de quién podría ser el elegido o la elegida. El problema para los hasta ahora nominados, es que falta mucho trecho por recorrer, pues apenas estamos en el tercer año de gobierno.

Ser delfín (hombre o mujer) tiene sus riesgos que aumentan cuando lo perfilan con muchos años de anticipación. La historia política reciente y no tan reciente, documenta que los delfines tempraneros no llegaron a convertirse en presidentes de la República. Enrique Peña Nieto colocó en la primera línea de su sucesión presidencial a Luis Videgaray Caso cuando era coordinador general para la transición gubernamental, o sea antes de que Peña tomara posesión, y no se le hizo. Peor aún, Videgaray terminó en el basurero de la historia por algunos penosos asuntitos, apuntan sus detractores.   

Felipe Calderón corrió con la mala suerte de que su delfín, Juan Camilo Mouriño, se le muriera en un accidente de aviación. Impulsó a Ernesto Cordero como delfín two, pero a los dueños del PAN no les gustó el perfil y optaron por nombrar a Josefina Vázquez Mota como candidata presidencial, quien hizo el ridículo. Vicente Fox también tenía su delfincito, Santiago Creel Miranda, pero el hijo desobediente, Felipe Calderón se le cruzó en el camino y le impidió subirse al caballo.

En el viejo PRI del Siglo XX, Ernesto Zedillo propuso en lo oscurito a Guillermo Ortiz Martínez, pero Santiago Oñate (dirigente del partido) le dio en la madre; a la candidatura, que no al prestigiado doctor, eh. Carlos Salinas también mandó a su delfín, pero ya saben a dónde. José López Portillo tenía su delfinario, pero finalmente optó por Miguel de la Madrid.                     

El presidente Luis Echeverría le hizo creer a Mario Moya Palencia que sería su delfín, por lo que desde muy temprano en el sexenio empezó a construir su candidatura presidencial. 

Pero mientras Moya (titular de Segob) se preparaba para heredar la residencia oficial de Los Pinos, Echeverría construía —sin prisas, pero sin pausas— la que sería al final de cuentas la candidatura triunfadora a favor de su amigo de la juventud, José López Portillo. ¡Aguas, delfines tempraneros!

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AGENDA PREVIA
Las recientes encuestas en algunas entidades del país ya dan indicios de las preferencias electorales. En Sonora, por ejemplo, la disputa por la gubernatura está perfilando como posible ganador a Alfonso Durazo, lo que significa que al Borrego Ernesto Gándara lo van a hacer barbacoa. Las casas de apuestas le dan al candidato de la coalición Morena- PT- Partido Verde y Nueva Alianza ventaja que va de los 20 hasta los 30 puntos porcentuales, aunque conforme avancen las campañas esa ventaja podría ampliarse o reducirse, de acuerdo con los compromisos y propuestas que vayan presentando los candidatos.

Por LUIS SOTO
LUISAGENDA@HOTMAIL.COM
@LUISSOTOAGENDA

rcb


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