Tenemos canciller

Marcelo Ebrard, destacado en materia política, fue un factor determinante en los encuentros en Washington

Tenemos canciller
Eduardo Macías Garrido / Colaborador / Opinión El Heraldo de México

Durante gran parte de la administración de Donald Trump, este se la pasó amenazando a toda la comunidad internacional. México no fue la excepción. 

Sus anuncios representaron variaciones importantes al tipo de cambio del dólar y del euro. Estas eran las consecuencias de una guerra comercial con Estados Unidos; mayor riesgo, dólar más caro, ya que se crea una incertidumbre para la economía de la región, registrándose incluso caída en las bolsas de valores. Los inversores en general están más cautelosos.

A nuestro país benefició la guerra comercial entre los norteamericanos y chinos, ya que hay más presencia de México en la canasta de importaciones de Estados Unidos porque a su vez ha caído la China.

En el primer trimestre de 2019, la participación de China en el mercado importador estadounidense se redujo a 17.7% contra 21% del año pasado, mientras México la aumentó a 14.5% desde 13.5% en el mismo periodo, según información de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

La verdad es que la guerra comercial con Estados Unidos era una de las muchas locuras de Trump, siendo que México es su mayor socio comercial. Los primeros afectados son los consumidores estadounidenses, ya que el impuesto adicional lo terminaría pagando en primera instancia el importador, luego el consumidor, que termina desembolsando más por el mismo producto. Ahora bien, si México hubiera respondido con medidas similares en base al principio de reciprocidad internacional, los estados más afectados de Estados Unidos podrían haber sido los estados agrícolas, que son los que más exportan a México y que, por cierto, eran la base electoral de Trump.

Marcelo Ebrard, sin duda una de las mentes más brillantes en materia política de este Gobierno e incluso del país, fue un factor determinante en los encuentros en Washington, pero voy más allá, será un personaje fundamental por su experiencia e inteligencia en la era Joe Biden.

Marcelo, gente de todas las confianzas del exregente de la capital, Manuel Camacho Solís, quien era su alumno, su amigo, su confidente desde que ambos militaron en el Partido Revolucionario Institucional, sabe cómo lidiar con estos y mayores retos, le tocó un México convulsionado, agraviado y dolido por la trágica muerte de Luis Donaldo Colosio.

Ahora con Biden se debe buscar una cooperación ordenada, respetuosa y que no exista injerencia de ningún gobierno. Como lo manifestó el Presidente, una relación con respeto a nuestra soberanía.

De entrada, el gobierno de México ya le reconoció a Biden la firma de decretos con los que detendrá la construcción del muro en la frontera, protegerá el programa DACA que libra de la deportación a miles de migrantes que llegaron a Estados Unidos como indocumentados siendo niños y establecerá un camino para la ciudadanía para 11 millones de personas en situación irregular.

Sí, ¡hay canciller!, hay un político de primer nivel, sensible a los problemas internos y externos. Si bien es cierto a muchos miembros del gabinete del Presidente López Obrador les está quedando grande el cargo y si no pregúntenle a Germán Martínez, a Marcelo se ve que le queda como traje mandado a hacer, a la medida.


POR EDUARDO MACÍAS GARRIDO
COLABORADOR 
OMACG@ICLOUD.COM

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