Correa, con retorno en puerta

Se espera que el exmandatario sea un asesor de Andrés Arauz, y que haya una revisión de una serie de procesos judiciales en su contra

Correa, con retorno en puerta
Israel López Gutiérrez / Orbitando / Opinión El Heraldo de México

El triunfo de Andrés Arauz en la primera vuelta de las elecciones en Ecuador, el pasado domingo, es prácticamente el primer paso para el regreso por la puerta grande de Rafael Correa, al puro estilo de su amigo y hermano de causa: Evo Morales.

Si el próximo 11 de abril Arauz consigue la mayoría de votos, ese día será también el regreso triunfal de Correa y su Correísmo a Ecuador, que fue anulado por su otrora aliado Lenín Moreno, quien tan pronto llegó al poder abrió una batalla sin cuartel en su contra, a tal grado que se tuvo que refugiar en Bélgica.

Es el mismo Correa que le dio asilo al fundador de WikiLeaks, Julian Assange, durante siete años en la embajada de Ecuador en Londres, pero Moreno tumbó todas esas decisiones políticas y alianzas con el exterior, sobre todo con los “castristas".

Moreno fue elegido presidente en 2017, con 52% de los votos, superando por apenas tres puntos a Guillermo Lasso. Sus primeras iniciativas fueron vistas por el propio Correa como una ruptura con sus políticas, aplicadas en 10 años de gestión.

En 2017, Correa consideraría como un "desaire" el hecho de que Moreno protagonizara un acercamiento con la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), con quien había tenido roces. Pero la ruptura definitiva se dio cuando dejó sin funciones al vicepresidente Jorge Glas –un incondicional de Correa–  en 2017, que había sido señalado en la trama de corrupción Odebrecht y luego encarcelado.

Después de eso ha habido una serie de ataques entre ambos políticos; en una entrevista reciente del exmandatario de izquierda, afirmó que su predecesor está “demente”.

Correa le dijo al diario español La Vanguardia: “yo no enfrento a Lenín Moreno, enfrento a su corrupción, a la destrucción que ha hecho del país. Si él me acusa de tener un vínculo con las FARC, que lo demuestre”.

Estos dos políticos han tomado Ecuador como ring que atraviesa por una gran deuda económica –pese a que Moreno terminó con más de 40 años de subsidios a los combustibles–; que está muy dividido y golpeado por la pandemia de COVID-19.

Los intentos de Correa por regresar no han cesado, quiso ser candidato a la vicepresidencia, pero vio truncada su aspiración cuando la justicia ecuatoriana le ratificó en 2020, en última instancia, la condena a ocho años de cárcel por corrupción.

Fue entonces reemplazado por el periodista Carlos Rabascall. Pero el exgobernante ha estado omnipresente en la campaña, como lo hizo Morales, quien coordinó desde Argentina la llegada al poder de su delfín Luis Arce.

El propio Arauz ha dicho que Correa será un asesor de su gobierno y que podría haber una revisión de una serie de procesos judiciales en su contra, la puerta está más que abierta para su retorno.

Ya regresó Cristina Fernández, ya lo hizo Evo. Nadie ha podido quitar a Nicolás Maduro ni a Daniel Ortega y está a punto de volver Correa. Por cierto, todos son simpatizantes del Grupo Puebla y están más vivos que nunca.

POR ISRAEL LÓPEZ
COLABORADOR
ISRAEL.LOPEZ@ELHERALDODEMEXICO.COM


Compartir