Trump, el Presidente de la no violencia

Es un mandatario enfermo de hedonismo y eso no le permitió gobernar de manera clara

Trump, el Presidente de la no violencia
Israel López / Orbitando / Opinión El Heraldo de México

Es altamente probable que Estados Unidos viva en los próximos días las horas más tensas de su historia moderna, en buena medida porque el presidente saliente Donald Trump es impredecible y porque ya dejó en claro que no asistirá a la transición de poder.

Trump afirmó, una semana después de la irrupción al Capitolio, que el juicio político en su contra despierta "una inmensa ira”, –o sea, te lo digo Pedro para que me escuches Juan– esa postura mantiene el fuego encendido entre los grupos de ultraderecha, aunque también dijo que los responsables del vandalismo deben ir a prisión.

"No quiero violencia", dijo el Presidente antes de viajar a Texas donde finiquitó lo que él llama su promesa cumplida de un muro fronterizo, que supuestamente iba pagar México, y que también es otro coqueteo a los alt-right (grupos de derecha antiinmigrantes).

Resulta absurdo que el Presidente saliente diga que no quiere violencia, cuando en sus cuatro años de gobierno ese fue el principal patrón de su mandato al interior y al exterior de EU; alejando a su país de sus principales aliados.

Hay que hacer hincapié en que Trump es muy “valentón", pero a la hora de la verdad es el primero que corre o esconde la mano, así lo demuestran las cinco prórrogas que consiguió para no asistir a la Guerra de Vietnam.

Trump, quien durante su juventud presentó una historia clínica intachable, recibió en 1968 un diagnóstico que cambió su destino: osteofitos, más comúnmente llamado espuela de hueso, ¡y con eso la libró!

Ya como Presidente, se hizo llamar el mandatario de la “Ley y el orden”, pero sólo aplicaba con sus rivales como los Black Lives Matter (la vida de los negros importa), que tras salir a la calle para reclamar los abusos de la Policía contra la gente negra desplegaba de inmediato a la Guardia Nacional para reprimirlos.

Pero cuando los grupos de ultraderecha como los Proud Boys (cubano-estadounidenses) o los movimientos marginales vinculados a QAnon salían a las calles se les permitía todo, incluso portar armas y asesinar a personas, de hecho, todos presenciamos las facilidades que Trump le dio a los suyos para entrar al Capitolio, y hoy dice que no le gusta la violencia.

Parece que ya no hay tiempo, pero la 25 Enmienda de la Constitución le viene como anillo al dedo por su incompetencia, es un Presidente enfermo de hedonismo y eso no le permitió gobernar de manera clara y equilibrada.

No es tan descabellada la preocupación de la líder de la Cámara baja, Nancy Pelosi, al señalar que es de alto riesgo que Trump posea las claves nucleares, sobre todo, si tomamos en cuenta que el Presidente barajó la posibilidad de un ataque a Irán.

Lo cierto es que Trump y los suyos no han dicho la última palabra, ahí es donde se justifican las preocupaciones del FBI de posibles actos violentos en todo EU y el despliegue de 21 mil elementos de la Guardia Nacional. Por supuesto, todo esto con la intención de impedir que Joe Biden asuma el próximo 20 de enero. Ya veremos.

POR ISRAEL LÓPEZ
COLABORADOR
ISRAEL.LOPEZ@ELHERALDODEMEXICO.COM

 


Compartir