Vacunación, un dolor de cabeza

Hay un acaparamiento por los países ricos. Según la OMS, 75% de las inmunizaciones se 
han desplegado en sólo 10 naciones

Vacunación, un dolor de cabeza
Israel López Gutiérrez / Orbitando / Opinión El Heraldo de México

Estaba muy cantado que las vacunas no iban a ser una solución a corto plazo para frenar la pandemia de coronavirus, al contrario, ya son un dolor de cabeza para casi todos los gobiernos en el mundo y el fantasma de la escasez está cada vez más visible.

Casi todas las inmunizaciones que hay disponibles tienen sus peros. Pfizer, que arrancó como la primera en el mundo en ser aplicada, hoy tiene problemas de abastecimiento, incluso México va a tener que esperar varias semanas antes de volver a recibir las dosis prometidas.

No sólo eso, expertos israelíes denunciaron que la vacuna de Pfizer reporta 33% menos de inmunidad sobre 89% que anunció la farmacéutica durante los ensayos clínicos; además, necesita una transportación especial a muy bajas temperaturas (-70 grados centígrados).

Por si fuera poco, un lote del antídoto de Moderna utilizado en California ya provocó reacciones alérgicas importantes y al igual que Pfizer, requiere de dos dosis en cada tratamiento.

Hay que sumar la disputa entre la Unión Europea y AstraZeneca que se intensificó cuando la farmacéutica anglosueca negó la afirmación de Bruselas de que se retiró de las conversaciones sobre el suministro de su inmunización contra el COVID-19.

El asunto no sería trascendental si estuviera en un plano preventivo, pero ahora mismo Europa atraviesa por una segunda y quizá tercera ola de contagios; aderezada con varias mutaciones, que la están obligando a confinarse casi totalmente.

La Sputnik V es considerada por Rusia casi 100 por ciento segura pero, hasta el cierre de esta edición, la Organización Mundial de la Salud (OMS) no le había dado su aval; algo similar sucede con las vacunas chinas, un halo de dudas cubre su creación y seguridad.

Habrá que agregar el problema del acaparamiento por los países ricos. Según la OMS, las dosis se están administrando en 50 países de todo el mundo, pero 75% se han desplegado en sólo 10 naciones, o sea 25% de la aplicación está en 40 naciones.

De acuerdo con Our World In Data, 95% de las dosis producidas en el mundo están bajo el poder de esas mismas 10 naciones, eso obliga al resto del planeta, siendo optimistas, a esperar, al menos un año para poderse inmunizar o quizá un poco más.

El asunto no es menor, todos los días se suman voces de líderes mundiales que buscan revertir esta tendencia. La canciller alemana Angela Merkel exigió, en el Foro de Davos, una repartición “justa” de las vacunas contra el COVID-19 en todo el mundo, sin olvidar que el suyo es uno de los países ricos.

No se sabe cuándo, pero unos 280 millones de dosis contra el COVID-19 llegarán a América Latina (650 millones de habitantes aproximadamente) este año, a través del programa COVAX. Y para África la cosa pinta peor.

Los países ricos que empezaron en diciembre pasado a vacunar, utilizaban sólo cinco de seis posibles dosis que contenía cada frasco de Pfizer, el asunto ya se corrigió, ahora la preocupación es que no hay suficientes jeringas con “poco espacio muerto”, especiales para aprovechar al máximo esos antídotos.  
 

POR ISRAEL LÓPEZ
COLABORADOR
ISRAEL.LOPEZ@ELHERALDODEMEXICO.COM


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