MOLTI DIVERSI

Sin redes no hay paraíso

Es como si en eso consistiera la vida, en fingir, pretender y demostrar. Todo a través de las redes sociales, porque lo que no se enseña es como si no existiera

OPINIÓN

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María del Mar Barrientos / Molti Diversi/ Opinión El Heraldo de México

Así es la vida (para algunos) hoy en día. Sin likes no hay cariño, sin fotos no hay experiencias, sin comentarios no hay popularidad. En pocas palabras, sin redes no hay paraíso. Hace algunos días vi en internet un escrito que decía lo siguiente: “Nunca habíamos sido tan tristes, fingiendo tanto y constantemente, todo lo contrario”, y me quedé pensando en lo cierto que son estas palabras. No quiere decir que estemos más tristes que nunca, pero sí que fingimos estar mucho más felices que en épocas anteriores. Es como si de eso consistiera la vida, en fingir, en pretender y en demostrar; todo esto a través de las redes sociales, porque sin ellas es como si no existiéramos.

Pero, ¿en qué momento pasó esto? Cuando iba en la universidad, sí existía Instagram, pero era una red social que apenas comenzaba. La mayoría de los jóvenes usaban Blackberry. ¿Instastories? Ni pensarlo. ¿Bloggers? Por supuesto que no existían, eran los artistas y cantantes, deportistas de alto nivel, los que eran muy famosos. Eso fue apenas 10 años, y en tan sólo una década todo ha cambiado. Y aunque las redes ya existían, no había una codependencia de los jóvenes hacia éstas. En tan sólo una década ha cambiado la dependencia a las redes sociales, el modelo de negocio a través de éstas y, sobre todo, y lo más importante, a mi parecer, la validación de los adolescentes a través de ellas. El valor que te dan las redes sociales para conseguir una pareja, un trabajo, dinero (si es que quieres lucrar con éstas) y es por esto que son tan importantes y algunos las ven como el medio para conseguir “una vida”. Suena cruel y dramático, ¿no creen? Pero para muchos es una realidad.

Hay varios estudios sobre la correlación entre las redes sociales, la salud mental y el bienestar emocional. En varios de ellos se destacan las depresiones y ansiedad que provoca el “no estar físicamente como alguien a quien se sigue en redes”, el “no tener el mismo nivel de vida” y el “perderse de algo que alguien más está viviendo”, el famoso FOMO, cuya traducción exacta es “Fear of missing out”.

El origen de este fenómeno se podría entender, si partimos de la premisa de que las redes sociales son muy importantes para crear una imagen social, sin embargo, la pregunta sería como la frase de la canción del Buki, ¿a dónde vamos a parar?, ¿habrá algún límite al que llegue la sociedad? ¿Hasta cuándo se estará depositando tanto en las redes? ¿Seguiremos así, o en un futuro se dependerá aún más?

Todas estas preguntas invaden al colectivo social, que está preocupado por lo que sucederá con la juventud en un futuro, sin embargo, sólo el tiempo dirá qué podrá pasar.

Para aquellos que aún somos jóvenes, y tenemos la responsabilidad y el privilegio de educar a las nuevas generaciones, será el reto que tengamos que enfrentar. Educar desde un plano más real, más profundo y menos superficial, para que el paraíso anhelado no tenga que ver con tener una “increíble red social”.

POR MARÍA DEL MAR BARRIENTOS
MARIMAR.BARRIENTOS@ELHERALDODEMEXICO.COM
@MARIMARBAT

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