Una luz para millones

Con la llegada del presidente demócrata, Joe Biden, a la Casa Blanca, se puso fin a cuatro años de políticas desprolijas, improvisadas, racistas y divisorias que llevaron a los Estados Unidos al borde de la ingobernabilidad

Una luz para millones
Azul Etcheverry / Claraboya / Opinión El Heraldo de México

Con la llegada del presidente demócrata, Joe Biden, a la Casa Blanca, se puso fin a cuatro años de políticas desprolijas, improvisadas, racistas y divisorias que llevaron a los Estados Unidos al borde de la ingobernabilidad. Teniendo al combate del COVID-19 como eje rector, el hoy mandatario desplegó una nueva forma de hacer política internacional de reacercamiento en la cual Latinoamérica, y México en particular, juegan un rol central.

Ejemplos de esta nueva estrategia incluyen la reivindicación del programa de Acción Diferida para los llegados en la infancia (DACA) que le permitirá a más de un millón de jóvenes permanecer con un estatus migratorio que les de acceso a estudios y aspirar a establecerse en ese país. Por otra parte, se estarán pausando las deportaciones de individuos sin antecedentes penales, así como la suspensión de las obras para la construcción del penoso muro fronterizo y más importante aún, la elaboración de una
ley de reforma migratoria integral que contemplaría la regularización del estatus de más de 10 millones de indocumentados.

Lo anterior, marca también un precedente al considerar esta reforma migratoria como una prioridad de mandato, cosa que no había ocurrido con los predecesores presidenciales Bush Jr. y Obama, quienes apenas consiguieron esbozar sus intenciones en la parte final de sus mandatos. Sin embargo, la particularidad de este nuevo esfuerzo es que no tratará de establecer la tradicional coalición de votos bipartidistas en el Congreso, esto con el objetivo de armar verdaderos consensos entre los dos partidos
respecto a las prioridades y objetivos particulares que se pretenden conseguir.

Además, esta iniciativa de reforma no incluye los temas de mayor interés para la derecha conservadora, como lo son la seguridad fronteriza y el proyecto de emisión de visas para trabajadores temporales agrícolas que siempre se ha negociado con un éxito limitado. No obstante, lo que sí se pretende con esta iniciativa es sacar a la luz a estos millones de indocumentados y trabajar para cimentarles el camino hacia una posible regularización migratoria.

En ese sentido, la ventaja de este esfuerzo radica en que los componentes de esta propuesta pueden ser negociados de cierta forma sin la necesidad de que dependan de los clásicos cotos de poder de ambos partidos. Con ello se busca la creación de acuerdos en temas prioritarios para los republicanos como lo son las visas agrícolas temporales así como el deseo mayoritariamente demócrata de regularizar a estos inmigrantes indocumentados.

Sin duda se trata de una noticia prometedora y un gesto de justicia para estos connacionales que viven del otro lado de la frontera. Parece que esta nueva iniciativa será una voz para sus necesidades y exigencias de igualdad y unión, como las que pronunció Biden durante su discurso de aceptación del cargo.

Es momento de dar la certeza jurídica y el reconocimiento cultural a nuestra población latina cada vez más involucrada en el acontecer diario de una nación multicultural por definición. Sin duda vienen meses muy interesantes en cuanto a las negociaciones de esta iniciativa de ley en la que, de inicio, pareciera que Biden busca darle un giro a la forma de hacer políticas públicas más humanas y comprensivas.

POR AZUL ETCHEVERRY
AETCHEVERRYARANDA@GMAIL.COM 
@AZULETCHEVERRY


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